• Gilda Cota Vera, en emotivo abrazo con sus padres, Gilda Vera Serrano y Mario Cota Peña, al llegar de los Paralímpicos con su presea de plata

Si alguien con esclerosis múltiple te dice “lo mejor está por venir” es que vendrán aún tiempos mejores.

Gilda Guadalupe Cota Vera vivió una recepción a lo grande anoche, entre familiares y amigos, que son los pilares en todo el camino que recorrió para llegar a la medalla de plata que conquistó en los Juegos Paralímpicos de París. “Se los debo a ellos, a mis papás, que son los que sostienen a Gilda Cota, a mi entrenador, a mis amigos, y claro, con ellos de la mano, vamos a ir por más, queremos la revancha en Los Ángeles-28”, destacó la subcampeona, entre aplausos, porras, música de mariachi, en una concurrida recepción en el aeropuerto. “Este logro es de todos ustedes”, dijo.

Llamó la atención la ausencia de autoridades, máxime que la de Gilda es apenas la segunda medalla conseguida por un yucateco en unos Juegos Olímpicos.

Despedida con plata

Ayer se realizó la ceremonia de clausura de los Juegos Paralímpicos, en los que México cerró con una medalla de plata conseguida por Jesús Castillo en la categoría de -107 kilogramos de powerlifting. México concluyó en el lugar 30 del medallero, con 17 preseas: tres de oro, seis de plata y ocho de bronce.

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