Cleveland (United States), 19/10/2024.- New York Yankees designated hitter Giancarlo Stanton hits a three-run home run against the Cleveland Guardians in the sixth inning of the Major League Baseball (MLB) American League Championship Series playoff game four between the New York Yankees and the Cleveland Guardians in Cleveland, Ohio, USA, 18 October 2024. The winner of the best-of-seven games National League Championship Series will face the American League Championship Series winner in the World Series. (Liga de Campeones, Nueva York) EFE/EPA/DAVID MAXWELL

Hace años, cuando Mike Stanton fue rebautizado como “Giancarlo” y los Marlines de Florida se convirtieron en los Marlines de Miami, el corpulento joven de 22 años, que apenas había jugado unos pocos partidos en las Grandes Ligas, se sentó en el clubhouse de los visitantes del Progressive Field de Cleveland, y le preguntaron qué tipo de carrera se imaginaba.

“Quiero ser un bateador. No quiero hacer eso de batear .230 con 45 jonrones. No jugué béisbol todo el año cuando crecía, así que no aprendí a batear. Sólo sabía cómo darle duro a la bola”, dijo Stanton en aquel 2012.

Para muchos, eso es exactamente lo que Stanton representa: un tipo que le pega fuerte a la pelota. Y en el juego 4 de esta Serie de Campeonato de la Liga Americana, eso fue precisamente lo que hizo con otro jonrón clave en octubre.

Las tres carreras impulsadas por el enorme batazo de 404 pies y 105.7 millas por hora de Stanton a las gradas, ante una recta de cuatro costuras de Cade Smith en la parte alta de la sexta entrada, quizás no fueron las anotaciones de la ventaja definitiva, pero ciertamente fue el swing más importante en la victoria de los Bombarderos del Bronx.

Ver estos monumentales batazos es reconocer que, sí, Stanton, ahora con 34 años, sigue pegándole fuerte a la bola.

Pero es ese deseo de ser un gran bateador, y no sólo un jonronero, lo que lo ha puesto en la posición de brillar en este escenario y ante brazos verdaderamente élite.

No se logra eso simplemente yendo al plato a balancear el bate sin ton ni son y esperando conectar uno.

“Trato de obtener cualquier información que pueda, cualquier vídeo, todos los swings que necesito. Lo agoto todo. Por eso estoy cansado después de estos juegos, y disfruto eso”, señaló el californiano.

Y vaya que estamos disfrutando de Stanton en la postemporada.

Está bateando .300 en ocho juegos (hasta antes del choque de ayer). Ha conectado cuatro jonrones, dos dobles, tiene nueve carreras remolcadas, ha recibido cinco pasaportes y en cinco ocasiones ha pisado la registradora. Incluso se ha robado una base.

Ver todo esto es entender que es hora de pensar en Stanton no como el bateador designado lesionado, sino es momento de verlo como un posible Salón de la Fama.

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