En el año 1979, cuando regresaron los Leones de Yucatán a la Liga Mexicana, hubo un partido contra los Diablos Rojos que se decidió en 13 entradas con jonrón de Rafael Ornelas, jardinero melenudo, que dejó en el campo a los infernales.

A la salida del parque, como había pasado ya de medianoche, ya no habían camiones a las afueras del Carta Clara, por lo que Gabriel “Naxón” Zapata le pidió a José “Indio” Peraza, que era su amigo, si podía darle el “raid” a su casa a él y a sus dos hijos menores, a lo cual don José accedió con la salvedad de que esperasen un rato porque su hijo, José Peraza Canul, que era cátcher suplente del equipo, saldría en unos minutos más de los vestidores del Carta Clara y vendría con ellos.

Al salir Peraza Jr. le dijo a su padre que también vendrían con él dos jugadores melenudos para darles el aventón al centro, ya que también se transportaban en autobús y ya no había a esa hora.

El “Indio” tenía un auto blanco con buen espacio, por lo que adelante se sentaron “Naxón” y Peraza Jr. con José papá de conductor .

En el asiento trasero se acomodaron Francisco Mota, lanzador , Gabriel y Rolando, hijos de “Naxón”, y un joven delgado, de pelo muy lacio, muy callado, el cual al tomar asiento escuchó que Peraza le dijo bromeando, “ni modos Fernando, a ti te tocó el más llenito…”, refiriéndose al hijo menor de “Naxón”, de 10 años, de nombre Rolando Zapata Bello, quien se acomodó en las piernas del joven pítcher sonorense .

Así hicieron el trayecto y al llegar al rumbo de lo que hoy es el Mercado de San Benito, sobre la calle 69, descendieron los dos lanzadores melenudos despidiéndose y agradeciendo a los Peraza.

Quién diría que en ese trayecto de madrugada victoriosa melenuda, un futuro gobernador de Yucatán iría sentado en las piernas del que sería el mejor lanzador mexicano en las Grandes Ligas. Mérida, octubre de 2024

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