Entre lágrimas, Neymar fue recibido ayer en el club de su infancia por miles de aficionados del Santos y con un letrero en el estadio que decía “El príncipe ha vuelto”.
El delantero de 32 años de edad firmó un contrato por seis meses, y dijo que éste podría extenderse.
Neymar admitió que su regreso obedecía también a que se sintió descontento en el club saudí Al-Hilal al inicio de este año, ante los problemas para jugar.
Unos 20 mil aficionados llenaron el estadio “Vila Belmiro”, en las afueras de Sao Paulo, para festejar el retorno de su ídolo.
Su arribo, en medio de fuegos artificiales, coronó una fiesta de tres horas, en la que participaron también cantantes locales.
“Estoy muy contento. Vivimos momentos grandiosos acá. Hay todavía mucho por venir”, dijo Neymar.
Afirmó que él y su familia se habían adaptado bien a Arabia Saudita, sin embargo, reconoció que su falta de juego desde noviembre tras una lesión del ligamento cruzado anterior incidió en su decisión de mudarse. “Comencé a ponerme triste en los entrenamientos (en Al-Hilal), así que surgió la oportunidad de volver y no me lo pensé dos veces”.— AP|
