Amigos aficionados…

El mundo de los toros está rodeado de genios que no torean, pero sienten la tauromaquia como algo suyo.

La lista es larguísima. Una tarde de 1990, cuando peleaba porque le rechazaron un toro (creo de Mariano Ramírez), Chucho Solórzano dijo molesto a la autoridad que “quieren desbaratar el arte que pintarían muchos dioses de los pinceles”.

Y también cantarían, declamarían, harían prosa.

Así, ayer fue el cumpleaños 76 años de uno de ellos: Joaquín Sabina. El famoso “Flaco de Úbeda” ha dicho hasta el cansancio que “fui cantante por cobardía, yo quería ser torero”.

El maestro de la bohemia, el trovador de las derrotas hermosas y los amores agridulces, siempre está en las plazas de toros, ha escrito prosa que luego canta. La Fiesta vive por sus personajes grandiosos. Dalí, Goya, Alberti, Lorca, Vargas Llosa, García Márquez, Hemingway, María Félix, Ava Garner… La lista es larga. Gaspar Silveira

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