Casi siempre se sigue a las estrellas con sus actuaciones relumbrantes. Antes, hay todo un proceso, a veces largo, cansado, lleno de obstáculos. Así el caso de Andrés Muñoz. El hoy relevista top de las Grandes Ligas, vivió situaciones nada fáciles en el camino que le llevaría a ser la figura del bullpen de Seattle.

Hace unos días, a Muñoz le rompieron una racha que era impresionante. La cadena de entradas sin recibir carrera limpia, que duró del arranque de temporada al partido 56, racha llegó a su fin. Después de casi dos meses de dominio absoluto, Andrés permitió tres carreras limpias en el juego del viernes pasado ante Minnesota, deteniendo el paso que lo había colocado como uno de los relevistas más dominantes de las Grandes Ligas.

El originario de Los Mochis entró en la novena entrada para mantener la ventaja de 6-3 en el marcador, con todo ideal para su salvamento 18. Con dos outs en la pizarra, y después de ver pasar tres sliders, Willi Castro encontró una recta de cuatro costuras de Muñoz, a 98 millas, y la sacó del campo para poner el juego 6-5.

Dos rachas rotas: quedó en 17 su impresionante cadena de salvamentos, y en 23 entradas sin admitir carrera limpia, la otra.

Pero hubo un antes y un después para Andrés Muñoz.

Muñoz, de 26 años, comenzó su trayectoria profesional gracias a su poderoso brazo, que lo llevó a firmar con los Diablos Rojos del México. En 2015, la organización capitalina lo transfirió a los Padres de San Diego, luego de que su talento atrajera la atención del béisbol de Grandes Ligas.

Su debut en MLB llegó el 12 de julio de 2019, cuando, con apenas 20 años, subió al montículo con los Padres en una serie ante Atlanta en el Petco Park. En esa primera aparición, ponchó a un bateador y lanzó una recta que alcanzó los 101 millas por hora.

Sin embargo, el inicio de su carrera no fue fácil. Una lesión en el codo que requirió la temida cirugía Tommy John lo dejó fuera de toda la temporada 2020.

Tras una larga recuperación, Muñoz fue parte de un canje en agosto de 2020 que representó un paso importante para él. Los Padres lo mandaron a los Marineros y fue en Seattle donde su talento explotó, convirtiéndose en una pieza clave del bullpen.

Y todo mundo habla de él. Le apodan “El Plebe”, modismo peculiar en Sinaloa para niños y jóvenes. Pero el lanzador ya creció. Y es una estrella del mejor béisbol del mundo. De hecho, todo apunta a que será el cerrador de la Liga Americnaa en el Juego de Estrellas de este año, y sin duda que Benjamín Gil lo llamará para jugar con México en el Clásico Mundial de 2026. En la MLB suma 56 salvamentos, empatando con Sid Monje en el cuarto sitio entre los mexicanos.

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