Amigos aficionados…
Se fue el carrusel para los toreros mexicanos en San Isidro y otra vez nos quedamos con las ganas de ver a un paisano salir por la Puerta Grande de la Plaza de Las Ventas de Madrid.
Quizá la de ayer era, en lo personal, la que mayor esperanza tenía, porque Joselito Adame es el torero de mejores cartas, o quizá el más vareado de los tres que hicieron el paseíllo en el y agonizante ciclo isidril.
Pero, recordando una charla con Eloy Cavazos en la Puerta del Sol (fue el último que tuvo el privilegio de irse en hombros hasta la calle de Alcalá, el 27 de mayo de 1973), para lograr ese hito se requieren muchos factores, especialmente toros y que el torero salga a morirse en raya. “También suerte en el sorteo, y el capotazo del Señor que viene de arriba”.
No quiere decir que haya habido toreros en todos esos largos años (53 en total) que no hayan salido a hacerlo, pero algo siempre pasa que no se redondean las tardes mexicanas en San Isidro.
Aquella mañana de 2022, días antes de su reconocimiento por las bodas de oro de su gesta, me decía el torero de Guadalupe, Nuevo León, que la mayor de las dificultades es que los empresarios puedan abrir sus carteles para entrar. Ciertamente, es difícil torear en España, mucho más en Las Ventas.
Pero algo tiene esa Feria de San Isidro que no permite a los mexicanos cuajar un toro de verdad. En los años previos hemos visto muy poco. Joselito Adame toreó ayer como si nada pasara. “El Payo”, sobre una de sus tardes, confesó haber estado vacío, “no podía meterme en el terno de torear”. Y platicamos con Isaac Fonseca junto a la estatua de “Yiyo” en la explanada de Las Ventas y dijo que “es inmensa la Plaza de Las Ventas y es como luchar con un gigante”.
Eloy y el gran Curro Rivera fueron los últimos en abrir esa Puerta Grande (Currito, en una tarde de cuatro orejas, ripostada con un rabo criticado para Palomo Linares el 22 de mayo de 1972). Los mexicanos tendremos que esperar un año más.
O, como dijo Antonio Rivera expectante ante el arranque de este año: “Un mexicano en Las Ventas, siempre despierta ilusiones legítimas”.
