Nunca se había corrido en México. Fue la primera vez en la historia. Y la ganó un mexicano.
Fue profeta en su tierra.
Daniel Suárez es oriundo de Monterrey. Corre en dos categorías de la Nascar. Lo hace en Xfinity que es, digamos, un segundo nivel, y en Nascar Cup, la máxima categoría. Fue campeón de Xfinity en 2016, convirtiéndose en el único no estadounidense en ganar una categoría de Nascar.
Este sábado fue la carrera de Xfinity, hoy domingo será la Nascar Cup. Es primera vez que ambas se corren en México.
Ayer en la mañana, en la clasificación para la Xfinity, Daniel tuvo un choque. Su auto verde número 9 se fue de largo en una curva y acabó incrustado entre las llantas de protección. No terminó la clasificación. Eso significa que automáticamente sería el último en salir en la grilla de partida. Y como en estas categorías hay más autos que priistas en el gabinete de Huacho, salió en el lugar 39. Todo había prever que un papel decoroso lo llevaría a terminar entre los veinte primeros.
El equipo de mecánicos se aplicó y en menos de una hora le consiguió una nueva carrocería. Salió con su número nueve, pero con un auto negro en lugar del verde característico. La carrera a fue a 65 vueltas y por lo extensa se divide en tres etapas.
Al final de cada una se ondea una bandera a cuadros verdes y blancos. Digamos que es para reacomodarse después de tanto cambio de posición por los rebases y los ingresos a pits.
Para la segunda etapa ya había avanzado 23 lugares. Y para la tercera y última ocupaba el cuarto lugar. Al reanudarse la carrera mostró la garra que deberían tener todos los mexicanos y se metió entre los primeros hasta alcanzar la cúspide, que no perdió a pesar de una bandera amarilla.
Fortaleza
En la reanudación, faltando tres vueltas, volvió a sacar la casta y mantuvo la posición firme a pesar de los embates del segundo lugar. Todavía en la última curva hubo un intento de rebasarlo pero cerró con fuerza para guardar el espacio y se coronó en forma épica.
Daniel Suárez hizo historia no solo por ser el primero en ganar en la primera carrera de Nascar celebrada en México, sino además por llegar en primer lugar habiendo partido en último. Sin duda, una gesta deportiva para la posteridad.— Olegario Moguel Bernal


