• CARLOS TORRE REPETTORecibió el título post mortem en 1977
  • LUIS IBARRA CHAMIEl título lo completó en el año 2020
  • JUAN CARLOS GONZÁLEZ ZAMORACubano nacionalizado, se hizo GM en 2004
  • Imágenes de Sión Galaviz Medina, en su paso por el ajedrez, con herramienta de Inteligencia Artificial. Sión se convirtió en el undécimo mexicano en alcanzar el título de Gran Maestro

Todos en la vida queremos alcanzar una meta. En cualquier escenario posible. Intentarlo puede ser un éxito, porque no todos arriesgan. Si intentas y lo consigues, ya será otra cosa.

Platicábamos con Sión Galaviz Medina sobre varios temas ahora que todo mundo en el reino de las 64 casillas habla de él. Uno, el consagrarse como el undécimo jugador de bandera mexicana que alcanza el título de Gran Maestro en el ajedrez universal. Otro, quizá dentro de su temática, pero, digamos, “equis”, sobre una película que tiene Netflix, “Buscando a Bobby Fischer, una de sus motivaciones, y una tercera, pregunta simple, pero tal vez contundente: ¿qué hace que ames al ajedrez?

Porque, evidentemente, para llegar al Olimpo, en donde sólo unos cuantos se consagran, hay que amar, respetar y cuidar todo lo que tenga que ver con el juego.

Sión Galaviz, el tercero de una gran familia que vive por y para el ajedrez, completó la norma para convertirse en GM, con una heroica actuación en el XL Open Basque Country de Sestao, en el País Vasco, España. Entró al torneo con un ELO de 2,498 puntos, y con lo obtenido en ese certamen, donde fue cuarto, rebasará los 2,500 puntos, suficientes para reclamar la norma.

Escribe Arturo Xicoténcatl Rentería en Excelsior: “Sión Radamantys Galaviz Medina abre una nueva etapa en su vida deportiva tras cumplir con todos los requisitos y criterios oficiales de la Federación Internacional de Ajedrez, al conseguir el título vitalicio de Gran Maestro FIDE, el decimoprimero en 58 años en México, desde que el legendario yucateco Carlos Torre Repetto lo recibiera post mortem en 1977, un año después de su desaparición física”.

Lo que dice el periodista, conocido en Yucatán por ser asiduo asistente al Torneo Internacional “Carlos Torre Repetto”, retrata a grosso modo a Sión: abrir una nueva era para un joven de 20 años de edad que ha llegado donde todos los que alguna vez movieron una pieza de ajedrez, soñarían con estar. Es como ser campeón de goleo de la Champions League, tener un anillo de Serie Mundial o ganar con tu equipo un Súper Bowl. Lo máximo para el ajedrez, pero un reto enorme: seguir y crecer.

Sión, como la gran mayoría de los ajedrecistas, no es de mucho hablar. Cuando niño, era más complicado; ahora ya se detiene más, es mesurado, pero directo, como cuando ejecuta algún lance. Nada de presumido.

Desde el País Vasco, antes de viajar a México, Sión se convirtió en el hombre a seguir. El anuncio de la Federación Mexicana de que ya era legítimo Gran Maestro le puso en boca y ojos de todos (reventó las redes sociales que siguen el ajedrez).

Pero detrás de todo esto hay muchas historias.

Nos contó algunos puntos clave de su trayectoria. De sus inicios en Sinaloa, al establecimiento del entorno familiar en Yucatán, convencidos sus padres de que, por el arraigo del ajedrez en el Mayab, el “Carlos Torre” y las oportunidades, podría crecer. Todo tiene un principio. Lo cuenta así:

“En mis inicios, yo no sabía jugar, pero veía que mis hermanos jugaban, y quería jugar contra ellos, pero no me enseñaban. Mi mamá me enseñó para poder jugar contra ellos, y fui mejorando para ganarles, no en torneos ni nada, en casa nada más. Así hasta, que en una de esas mi papá, que daba clases de ajedrez, llega y nos dice que iremos a torneos, y vio que teníamos talento, y nos empezó a entrenar”.

“A mis cinco años fue mi primer torneo, lo gané, y como Mérida es uno de los lugares de más posibilidades de crecimiento, tienen el Torneo ‘Carlos Torre’, había el apoyo de Alejandro Prevé Castro (fallecido), estaban allá muchos Grandes Maestros, pues decidieron que nos fuéramos allá para mejorar. Todo esto es lo que hemos alcanzado”.

Jugó y jugó, hasta que pudo estar en el magno certamen de Yucatán: el “Torre”.

“Desde que jugué mi primer ‘Torre’, a los 9 años, dije: ‘Quiero ser mejor en esto, y me parece súper bien para seguir adelante”.

De entonces a la fecha, nadie ha podido parar el ímpetu del tercero de los hermanos Galaviz Medina.

¿Qué se siente llegar al Olimpo del ajedrez?

“Se siente muy padre, estoy muy contento. Fue un largo camino, pero se alcanzaron los objetivos. Lo único malo es que estoy lejos de México para celebrar, pero muy bien, muy contento”.

Desde que Carlos Torre recibió el título de GM, y contando a Sión, Yucatán ya tiene a cinco Grandes Maestros, con Manuel León Hoyos y Luis Ibarra Chami, nativos de la entidad, y Juan Carlos González Zamora, cubano nacionalizado mexicano.

¿Quién es Carlos Torre Repetto para ti?

“Una imagen, una gran imagen del ajedrez mexicano. Me siento orgulloso de representar a Yucatán, como lo hizo Carlos Torre”.

León Hoyos alcanzó la norma teniendo 16 años. Sión es el segundo más joven, al lograrlo con veinte. Y eso tiene mucho empaque. El nuevo GM dice que se debe al trabajo y nunca inclinar la dama, a pesar de las situaciones de jaque en que se pueda caer. Una, la falta de reales opciones en México.

“El logro es por trabajo constante y a pesar de las pocas oportunidades se pudo conseguir. Eso es lo más complicado: contar con oportunidades y respaldo”.

Muchos ven pasivo al juego, como una actividad complicada, de genios, de locos, tal vez, pero a ti personalmente, ¿qué te atrae? ¿por qué lo amas?

“Me gusta analizar todo lo que pasará. Y deducir qué es mejor para mí. Es algo muy especial, jugarlo, respetarlo. Es mi vida”.

El ajedrez se ha masificado a últimas fechas, pero eso no es indicativo de que se pueda llegar lejos. Hay que picar piedra, tocar puertas, apostar para jugar en tal torneo, muchas veces lejos de casa. Sus padres lo han hecho incontables veces.

La película “Buscando a Bobby Fischer” relata parte de las travesías de un padre queriendo llevar a su hijo a los torneos infantiles, que, está claro, siempre será lo más complicado: encausarlos. Ya sobre el tiempo llegará el crecimiento.

Sión dice que, sin el apoyo de sus padres, Manuel Antonino Galaviz Valdez y Claudia Patricia Medina Molina, nunca podría haber alcanzado esta meta, ni siquiera las anteriores normas.

“Me motivaba esa película cuando estaba pequeño. Es mucho de real, hay que hacer grandes esfuerzos como padres. Por eso les agradezco a los míos todo lo que hacen”.

El ajedrez, igual que otros deportes, tiene muchos exponentes que son el ideal a seguir. Sión, ganando su primer torneo con cinco años, tuvo que jugar y jugar sin descanso, entrenar fuerte y sacrificar, piezas y días, años enteros de una lucha sin dar ni pedir cuartel.

En diciembre pasado, tras un “Carlos Torre” en que jugó bien, pero no pudo alcanzar la corona, destacó que ganarlo sería una de sus metas, pero que igual el ajedrez tenía muchas otras aristas. Una, ser Gran Maestro.

Evidentemente que, ya siendo GM, puede aspirar a otras metas. Arturo Xicoténcatl dice que, como mexicano, sería grandioso verle alcanzando los 2,600 de ELO, cosa que, en su momento, logró Manuel León.

Por su edad, Sión tiene para trascender, no sólo jugando. Hablando de los yucatecos, por ejemplo, León Hoyos, gracias a su talento por el ajedrez, fue becado en Webster University (en Misurí), jalado por Susan Polgar. Luis Ibarra es abogado litigante. Ambos dedican sus días a otras actividades ajenas al deporte ciencia.

Una beca en Spice (acrónimo de Susan Polgar Institute for Chess Excelence) podría caer excelente. Al programa Spice acuden talentos de diferentes partes del mundo y podría ensanchar su mirada profesional a seguir una carrera académica universitaria que podrá engarzar al ajedrez.

A Sión le decimos que es un crack de los tableros. Millones lo juegan en México, pero es tan privilegiado que es apenas el número 11 con bandera tricolor que se consagra y quinto jugando para Yucatán (siete nacidos en este país; cuatro nacionalizados). Casi el 50 por ciento han desfilado por Mérida.

¿A dónde llegarás?

“Vamos a seguir con este sueño”. Soñar es grandioso. Él más que nadie lo sabe.— Gaspar Silveira Malaver

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