La llama olímpica para los Juegos de Invierno de Milán-Cortina aterrizó ayer en Roma tras ser entregada formalmente a los organizadores italianos en el estadio de mármol del centro de Atenas, Grecia, donde se celebraron las primeras competiciones olímpicas modernas hace casi 130 años.
El fuego fue transportado en una pequeña linterna a bordo de un vuelo de ITA Airways entre las capitales griega e italiana.
La tenista Jasmine Paolini —medallista olímpica de oro— y el presidente del comité organizador local, Giovanni Malago, llevaron la llama fuera del avión.
“Me siento honrada. Es una emoción increíble”, expresó Paolini, antes de que la linterna fuera llevada al palacio presidencial.
Desde Atenas, la llama viajará a Italia, donde comenzará un relevo de 63 días y 12,000 kilómetros que recorrerá las 110 provincias del país antes de llegar al estadio de San Siro, en Milán, para la ceremonia inaugural el 6 de febrero.
Italia acogerá la llama olímpica por primera vez desde los Juegos de Turín 2006, y 10,000 personas portarán la antorcha durante el recorrido.
“Estar aquí, en este estadio histórico nos recuerda de manera inspiradora el honor que se nos ha concedido y el precioso tesoro que llevaremos a casa con nosotros”, dijo el presidente del comité organizador de Milán-Cortina, Giovanni Malago, antes de recibir la llama.
El pronóstico de fuertes tormentas en la capital griega hizo que no mucha gente se acercase al estadio y llevó a los organizadores a acortar la ceremonia.
Pero la lluvia no apareció hasta el final, con unos débiles rayos de sol filtrándose a través de las pesadas nubes negras, y los pocos espectadores pudieron disfrutar de la actuación de cantantes griegos e italianos y de un coro infantil en el estadio que albergó los primeros Juegos modernos en 1896.
Después de pasar la noche ardiendo en un pebetero en el exterior del Partenón, del siglo V a.C., ubicado en la cima de la Acrópolis y que es el monumento más famoso de Grecia, la llama fue llevada al Estadio Panatenaico por la waterpolista griega Elena Xenaki, quien encendió otro pebetero en el estadio acompañada por su selección.


