Julio Ventura lo pensó y tomó una decisión que, espera, le cambie la vida. No dejará de ser torero, para nada. Quiere todo lo contrario: ser mejor.

Y una noche, emprendió el viaje a Aguascalientes, que ha sido su hogar en los últimos dos meses. Es tierra de toros, de toreros y de muchos festejos y de todo ello está sumando.

“Había que hacerlo. No puedo estar más que agradecer a los que me abrieron las puertas en los pueblos, a los que me dieron corridas con los toros que pudieron, pero quiero escribir otra historia, con un toreo más serio, más purificado, profesional. Era el momento de hacerlo”, comenta Julio, quien, entre muchas sorpresas en estos meses en “Aguas”, recibió una noticia importante: el domingo estará en el cartel que abre la temporada de novilladas en la Plaza de San Marcos, que presenta el más importante serial menor de todo México.

La cabeza de “Venturita” es un remolino de sensaciones desde que aterrizó en Aguascalientes. Pero todo con sinceridad, con su propia honestidad, diciendo que “si no me preparo bien, si no saco provecho de esto, ¿qué chiste entonces?”

Y así, entrena todos los días junto a toreros. Corre al lado de matadores con alternativa, novilleros, chavales, maletillas que sueñan como él. Se topa con diestros como los retirados Fabián Barba, Arturo Macías, o en actividad constante, como Héctor Gutiérrez o Antonio García “El Chihuahua”. Todos se ayudan entre sí, “te ven, te aconsejan, te hacen ver las cosas como son, con verdad. Y eso es lo que tengo en mente, que me pueda convertir en un profesional. Si me quedaba en casa, era seguir toreando en pueblos, a veces toros matreros, cuidándome, haciendo el toreo que allá se tiene que hacer”.

Evidentemente eso es un cambio grande. Para el domingo, espera ver lo avanzado. La empresa le anuncia para alternar con otros tres novilleros, César Ruiz, “El Solito” y Vladimir Díaz, ante ejemplares de Campo Hermoso. “Es un cartel bien interesante, los cuatro ponemos banderillas, eso aumentará la expectativa, el espectáculo. Y te la juegas con un novillo”.

El sábado pasado, en el Cortijo Sevilla, le echaron un toro enorme, de Cuco Peña, de casi seis años y 600 kilos. “Fue una buena prueba y allí estuvimos plantando cara. Eso es lo que quiero para el domingo: dejar todo, no escatimar”.

Y pues sabe que una buena tarde en la San Marcos puede ser el inicio de cosas más importantes en su nuevo quehacer taurino. “Cuando toree en la Plaza Mérida, me sentí bien. Cuando toree la primera vez en la San Marcos, el año pasado, también. Ahora quiero pensar en que será todo mejor, para eso me han servido estos dos meses fuera de casa”, señala.

Y tiene bien claro a dónde quiere llegar Julio Chuc Flores, hijo de José Buenaventura Chuc, que fue torero de pueblo y ahora es sastre, y Yesenia Flores. “Ahora es Aguascalientes. Pronto, espero, sea España. Voy a intentarlo”.— Gaspar Silveira

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