El mexicano Sergio “Checo” Pérez (Cadillac) asumió la responsabilidad por el incidente con su compañero de equipo, el finlandés Valtteri Bottas, durante el Gran Premio de China.
“Tuve toda la culpa”, aseguró Pérez, quien finalizó decimoquinto. Fue el último entre los “supervivientes” tras siete abandonos.
“Vi el hueco y fui por él. Pero al verlo, obviamente, Valtteri no tenía más sitio. Afortunadamente, no pasó nada grave”, agregó.
“Lamentablemente, me costó la carrera”, apuntó el mexicano, quien reiteró que “no hubo mala intención” y que “lo importante es disculparse, reconocer que te equivocaste, porque a veces se cometen errores”.
“En general, lo positivo es que terminamos intactos. Lo negativo es que todavía tenemos mucho trabajo que hacer en muchas facetas”.
La cita de Shanghái fue la segunda prueba del campeonato en 2026 y la primera en celebrarse con el formato especial que incluye carrera sprint, la cual se disputó el sábado y se saldó con victoria de George Russell (Mercedes), quien ya se había encaramado a lo más alto del podio en Australia.
Pero Kimi Antonelli se llevó la gloria ayer en China.
Señalado por muchos como el sucesor de Lewis Hamilton y como compañero de equipo de George Russell, ahora Antonelli ya presume una victoria en Fórmula 1 por mérito propio y se convirtió en el segundo ganador más joven de la historia.
El italiano, de 19 años, se despegó de una entretenida batalla entre Russell y los dos Ferrari para llevarse una victoria contundente en el Gran Premio de China y compartir el podio con Russell y Hamilton, el siete veces campeón al que reemplazó el año pasado.
El único piloto más joven que Antonelli en ganar un Gran Premio fue Max Verstappen, quien tenía 18 años cuando consiguió su primera victoria en 2016.


