Y cuidado que siguen los Diablos Rojos”, se escuchó anoche en los pasillos del Parque Kukulcán.

Los Bravos de León, mientras, celebraban una barrida, inesperada por donde se le vea, ante los Leones de Yucatán.

Los de la tierra de los Aldama y el calzado ganaron 4-3 el tercer juego de la primera serie de la temporada, con pitcheo bueno y bateo suficiente. Los del Mayab se quedaron sólo con esbozos de eso.

Imposible comenzar peor la campaña para los reconstruidos Leones; debe ser doloroso para Sergio Omar Gastélum, el nuevo piloto, como para todos en el club, perder así y en tu propia casa.

Pero… como jugaron no es nada fácil ganar.

Dolorosa limpia para los Leones de Yucatán en el Kukulcán

Llegaron al último tercio del juego dominical con apenas dos hits conectados y anotaron sus tres carreras producto de par de jonrones de Yadir Drake, que no deja de dar muestras de que, cuando se retire, su número 33 debe ser retirado. Muchos méritos del de Matanzas.

Sin embargo, solamente con el aporte de uno o dos por noche, como “Black Panther” el domingo, es imposible alzar la diestra.

Se juntó el lavado y el planchado en una sola serie, dando la impresión de una película reciente, con la del mánager del inicio de 2025: poca cohesión.

Yucatán usó su “bullpen day”, metiendo a Ronnie Williams en tres y un tercio con dos carreras, y más tarde, Edwin Escobar y Derek West aceptaron a una más. Seis entradas y media, abajo 4-0 y solamente dos hits atizados.

Mientras, el subcampeón de bateo de 2026 en la LMB, Alonso Gaitán, comió banca por tercer partido y, por ejemplo, Estevan Florial, alguna vez promesa yanqui, entró bateando .000. Por allá pueden salir las realidades del equipo melenudo.

Drake puso algo de emoción a las, quizá, 7 mil personas que habían en el Kukulcán, con jonrón de dos carreras en la séptima, y con otro obús solitario en la novena. Fue todo lo productivo de los reyes de la selva.

En la octava, con uno fuera, Wynton Bernard, que iba igual sin hits y dio anoche dos, bateó doblete; Erik González entregó el segundo out y luego Henry Ramos gorreó la inicial, pero Edwin Ríos se atragantó con hirviente ponche. Se le vio swing de “busca barda”.

Quizá dentro del nuevo béisbol que quiere el mánager, era más el contacto. Los jonrones salen solos.

Termina la serie inaugural y los Leones, sin reponerse aún del fracaso del 24 y el 25, se van al día de descanso con un 0-3 totalmente inesperado, no para un equipo cuya restructuración hizo abrigar esperanzas.

Es verdad que apenas arranca todo, pero abrir 0-3 en casa, como que no era lo presupuestado.

Y sí, como dijeron muchos, “cuidado que sigue los Diablos Rojos”.

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