Henry Ramos es saludado por el coach Adulfo Camacho tras volarse la barda, en una noche en la que se fue de 4-3, con jonrón y cinco producidas
Henry Ramos es saludado por el coach Adulfo Camacho tras volarse la barda, en una noche en la que se fue de 4-3, con jonrón y cinco producidas

El genio de los aficionados se ve real cuando en el diamante su equipo da lo mejor que tiene.

Está sucediendo en esta serie ante los Diablos Rojos, a la que los Leones llegaron después de ser barridos. No ha importado el pedigrí que trae el rival, ni lo que dice su palmarés histórico.

Los Leones vinieron de atrás otra vez, jugando agresivos, con un pitcheo hermético casi siempre, y volvieron a vencer a los bicampeones de la Liga Mexicana, ahora 8-4. De no haber ganado ninguno de sus tres partidos previos, ya se agenciaron dos ante los luciferes y también tienen la serie en sus alforjas.

Los Diablos son los Diablos, pero los Leones jugaron envalentonados. Y eso hizo que sus seguidores, 10,409 según el game day, respondieran en grande.

Henry Ramos, cuya baja se notó en el desastroso cierre del año pasado, bateó tres hits, incluido un jonrón, y cerró con cinco carreras remolcadas, además de una base robada. Fue la bujía de una victoria que no tuvo un héroe, sino de un grupo de guerreros que, como en la víspera, se crecieron cuando el rival se les fue adelante.

Yucatán rasgó el celofán con el “béisbol chiquito” (así le dice el mánager Sergio Omar Gastélum): base a Estevan Florial, robo y sencillo de Ramos, que igual en ese acto se estafó una base.

Fue un juego de volteretas porque el México remontó con tres en la tercera ante Thomas Doyle, pero Yucatán se acercó en el cierre, y volteó el score en la quinta, en la que Ramos la botó. Los infernales empataron otra vez en la séptima, pero se dejó venir un racimo de cuatro en la parte baja, en la que Ramos produjo una con doble, y dos entraron con hit de Reivaj García con la casa llena.

Doyle se fue sin decisión (la victoria fue para Edwin Escobar, quien toleró la carrera del empate), con Ricardo Rodríguez bien en la sexta, y volvió a lucirse en el relevo Anthony Gose, con ponches a Robinson Canó y José Marmolejos, entre pitcheos de 96 y 98 millas. Cerró Colton Brewer y entre todos ataron en seis hits a los escarlatas.— Gaspar Silveira Malaver

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