• Anastasia Potapova, la “lucky loser” que ya es semifinalista

El número uno del tenis mundial Jannik Sinner fue demasiado para Rafael Jódar, la más reciente sensación española en este deporte.

La racha de Jódar se frenó al sucumbir el miércoles 6-2 y 7-6 ante Sinner en los cuartos de final del Abierto de Madrid. Jódar, de 19 años, ha ido escalando rápidamente en el ranking y había impresionado en Madrid con triunfos ante rivales por delante suyo en el ranking como Alex de Miñaur y Joao Fonseca. “Qué jugador”, escribió Sinner en el lente de la cámara en la cancha tras el partido en la pista central de la Caja Mágica.

“Al principio quizá sentía algo de tensión, lo cual es normal”, dijo Sinner en una rueda de prensa. “Pero después salió un buen partido. Yo tenía un poco de experiencia, ya sabes, un poco más de experiencia que él en momentos cruciales, pero fue un buen partido”.

Sinner ya había elogiado al español en otras ocasiones, y estuvo a pie de cancha para ver a Jódar cuando venció al australiano De Miñaur en la segunda ronda.

“Esa es también una de las razones por las que fui a verlo, a él y a Joao Fonseca. Me gusta mirar porque sé que potencialmente serán rivales”, comentó. “Cada uno es un jugador muy diferente, tienes que ajustarte”.

Jódar, 42 del ranking, disputaba por primera vez unos cuartos de final en un Masters 1000. Obtuvo a principios de mes en Marrakech su primer título de ATP y luego alcanzó las semifinales en Barcelona. Hace apenas un año estaba fuera de los primeros 600 del ranking y recién en marzo irrumpió dentro del “top 100”.

Fue la 21a. victoria consecutiva de Sinner, quien salvó los siete puntos de quiebre que enfrentó y disputará las semifinales en Madrid por primera vez. El italiano completó el pleno de apariciones en semifinales en los nueve torneos Masters 1000.

El rival de turno de Sinner será el francés Arthur Fils. El galo avanzó con una victoria 6-3 y 6-4 sobre el checo Jiri Lehecka (11).

En el cuadro de damas, Anastasia Potapova cayó de rodillas, se cubrió el rostro con ambas manos y empezó a llorar. La explosión de emociones llegó después de que la austriaca, 56 del ranking, se convirtiera en la primera “lucky loser” en alcanzar una semifinal de un WTA 1000 al derrotar a Karolina Pliskova 6-1, 6-7 (4) y 6-3.

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