Ronda Rousey y Gina Carano, ayer, en la ceremonia de pesaje
Ronda Rousey y Gina Carano, ayer, en la ceremonia de pesaje

Ronda Rousey y Gina Carano no se molestan en fingir que se odian esta semana.

Estas gladiadoras pioneras han pasado por mucho y han estado alejadas de las artes marciales mixtas demasiado tiempo como para dejarse atrapar por la fanfarronería y poses en la antesala de una pelea.

El sábado, cuando entren a la jaula en el Intuit Dome en Inglewood, en un doble regreso para la historia, lo harán con un respeto mutuo nacido de las similitudes entre sus dos notables trayectorias hasta esta noche inesperada. Y luego atacarán con todo lo que les quede, quizá por última vez.

“Voy a darle absolutamente todo lo que tengo, y como nos respetamos tanto, sé que tenemos perdón en el corazón la una para la otra”, advirtió Rousey. “Yo seré la primera en volverle a colocar el codo en su sitio y llevarla al hospital y comprarle flores, y espero que ella sea la primera persona en ayudarme a levantarme de la lona si al final soy yo la que cae”.

Rousey, de 39 años (12-2), pone fin a su pausa de 9 años y medio en las artes marciales para enfrentar a Carano, de 44 (7-1), que no pelea desde hace 17 años. El viernes, ambas gladiadoras dieron sin problemas el límite de peso pluma de 145 libras al completar el último paso antes de sus regresos.

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