Por Rafael J. Ramos Vázquez
Así como los ingleses tienen Wimbledon, su catedral del deporte blanco con su pasto sagrado, glamur y aristocracia que han cuidado y preservado por más de una centuria, París tiene un templo digno de veneración por toda la historia que contiene: canchas con polvo de ladrillo, arcilla roja como el sol abrazador. Ese torneo, que es el segundo del año, se denomina Roland Garros en honor a un héroe francés que no fue jugador sino un pionero de la aviación.
En la Primera Guerra Mundial fue piloto de un aeroplano caza y el primer aviador en cruzar el mar Mediterráneo sin escalas, murió en combate y se convirtió en un héroe de guerra, símbolo de valentía y orgullo para los galos.
Roland Garros es el torneo más complicado en lo físico y táctico. Sus pistas principales, denominadas Philippe Chartier, Suzanne Lenglen y Simonne Mathieu, son un reto a la resistencia y capacidad de los jugadores.
¿Por qué ese Slam se considera la prueba más inalcanzable en el tenis?
Comento: en tierra, a diferencia del pasto o cemento, la pelota pierde velocidad al tocar el suelo, el bote es más alto y se requiere peloteos más largos y una defensa sólida desde la línea de fondo. Es más arduo para jugadores con potentes saques y de ataques rápidos. En arcilla, la pista permite a los competidores deslizarse, no frenar en seco como sucede en el cemento; el jugador patina con suavidad en la superficie antes de golpear la esférica, eso exige gran equilibrio, fuerza en las piernas y técnica perfecta para serpentear. Para ganar cada punto el jugador requiere “construirlo” con paciencia, realizar cambios de altura, mover al rival, cambiar la dirección del golpe y esperar el error del contrario. En el polvo de ladrillo los partidos son generalmente más largos, hay menos golpes ganadores, más bolas devueltas y un desgaste físico extremo y sobre todo resistencia mental. En otras palabras, para ganar este torneo cualquier jugador requiere: fuerza física, mental y talento.
El rey del polvo de ladrillo es Rafael Nadal, quien de 2005 a 2022 ganó 14 veces la copa de los Mosqueteros, acumulando 112 victorias por cuatro derrotas, quedando invicto en todas las finales. Es considerado por los expertos como el tenista más dominante individual en la historia del deporte blanco. La huella eterna.
En 2022, después de levantar su último título, los organizadores del torneo decidieron algo inédito: instalar una huella permanente del español junto a la cancha central, Philippe Chartier. Es el único jugador en la historia del tenis con ese honor en un Grand Slam. Simboliza que Roland Garros le pertenece tanto a él como al torneo. Esa final el ibérico la ganó jugando con el pie anestesiado por una lesión crónica, confesando después de la premiación que durante el encuentro hubo momentos en que no sentía la extremidad.
En 2008, el de Manacor venció a Roger Federer con un marcador de 6-1, 6-3 y 6-0. Únicamente perdió cuatro juegos y esa final es considerada la más dominante jamás jugada, considerando que el suizo estaba en lo más alto de su carrera.
Mucho tiempo en la era nadalista los jugadores decían: “El verdadero torneo es jugar por el segundo lugar”.
Ojalá algún día aparezca un tenista en las pistas de Roland Garros y supere lo realizado por Rafael Nadal. ¿Imposible? Al tiempo.
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