Diego Urdiales volvió a tocar el cielo del toreo.
El torero de La Rioja, destapando el tarro de las esencias, abrió la Puerta Grande de la Plaza de Las Ventas de Madrid, en la Corrida de la Prensa y con la presencia del rey de España. Urdiales hizo valer por fin la fuerza del mejor y más auténtico toreo sobre el desconcertante criterio que se venía extendiendo en la plaza durante toda esta Feria de San Isidro.
Con la presencia del rey Felipe VI, cortó una oreja a cada toro de su lote, en una tarde en que el peruano Andrés Roca Rey paseó la oreja del quinto y el mexicano Bruno Aloi, quien confirmaba alternativa, con el peor lote de la tarde, fue silenciado en sus labores. Se lidió una corrida de Juan Pedro Domecq en una nueva tarde de “no hay billetes”.

Cada torero brindó al monarca español la lidia de su primer astado, entre ovaciones, reconociéndole su asistencia para fortificar los lazos de España con la fiesta de los toros.
Urdiales toreó muy bien de capote a sus dos toros. En su primero dejó grandes momentos con la diestra, con tandas ligadas y muletazos de importante trazo, ante un buen toro de Juan Pedro. La estocada fue extraordinaria y valió la oreja. Lo más rotundo lo consiguió en el cuarto, tanto de capote, con un soberbio quite a la verónica, como de muleta.
De mucho gusto fue el inicio de faena a un toro que tuvo ritmo y clase. Labor de buen toreo de Urdiales con tandas ligadas de gran corte por ambos pitones. Al natural, dejó grandes muletazos. La estocada efectiva puso en su mano la oreja que le abrió la Puerta Grande.
Roca Rey dejó lo mejor en el quinto. Lo inició de muleta rodilla en tierra con pases cambiados por la espalda, levantando exclamaciones. Fue este otro buen toro de Juan Pedro. Tiró Roca de la embestida en tandas ligadas de mano baja que conectaron con los tendidos. Una faena de mucho poder y mando, que volvió a crecer en el final con una tanda muy rotunda. La estocada fue al segundo intento. Paseó la oreja tras fuerte petición. La faena del primero fue de más a menos y quedó en ovaciones.

El lleno de “no hay billetes”, con 23 mil 800 boletos vendidos, fue el undécimo del San Isidro.
