En pocos días, los toreros han confirmado en la arena de la Plaza de Las Ventas de Madrid que es muy cierto eso que dicen de que están hechos de otra pasta.
Víctor Hernández saludó una ovación en su lote en una tarde heroica y de gran valor con dos percances escalofriantes en el sexto de la tarde, en una corrida en que Emilio de Justo tuvo un lote de triunfo, malogrado con el acero, y fue silenciado en ambos, al igual que Borja Jiménez, en teoría la estrella de esta 24a. cita de la Feria de San Isidro, con el 15o. lleno de “no hay billetes”.
Con muchísima violencia prendió el sexto a Hernández en el recibo de capote. Lo elevó por los aires, cayendo de tal forma, que el pitón del toro entró casi rozándole una axila, y luego lo paseó varios metros colgado. No se había vivido algo así en muchos años en Madrid.
Pero el torero se repuso de una durísima paliza y luego, sin la casaquilla, todo fue entrega y firmeza. No le regaló nada de muleta y expuso muchísimo el torero, muy metido en lo suyo, entre ambos pitones, arrimándose. Lo prendió de nuevo por el chaleco de forma dramática. Pero el diestro volvió a la cara del toro con enorme valor. Heroica labor, cargada de emoción y miedo.
Tras estocada, tuvo que hacer uso del descabello, perdiendo algún premio, y saludó la ovación.
