Muchos llegaron ayer al Kukulcán hablando de lo que harían los exleones Estevan Florial y Webster Rivas. Pero en el roster del Caliente de Durango hay mucho más que esos dos peloteros.
Uno, por ejemplo, Víctor Márquez, joven torpedero nativo de Poza Rica. Fue un coco para los Leones, con tres buenas jugadas defensivas y bateando un doblete de dos carreras clave, en la victoria 6-4 del Caliente, cortando lo que parecía una buena racha para los Leones de Yucatán.
Las fieras sacaron ventaja, que parecía buena, de 4-1, tras un agarrón de los abridores. El suyo, Ronnie Williams, fue todo un show, colgando cinco argollas. El de Durango, explotó en la quinta, en que Eric Filia limpió la casa llena con triplete. Pero el relevo, casi todo, fue espantoso, y a eso súmele que los bateadores fallaron una y otra vez con hombres en base, sin hacer cosas que parecían o deben ser elementales (desde arriba, claro, todo se ve fácil)
Durango anotó una en la sexta, pero empató con tres en la séptima, en la que jugaron pelota con el librito, robando bases, y ejecutaron un squeeze play para empatar. En la octava, hicieron dos para tomar la delantera.
Los Leones, en la sexta, llenaron la casa sin out, pero sólo anotaron una. Y luego vino la remontada de los visitantes. Doloroso todo para los Leones: tres de ventaja, con uno de sus mejores abridores tirando cinco en blanco, y no ganas. Así es duro.— Gaspar Silveira Malaver
