Cuando cumplió 15 años en diciembre de 2025, en lugar de su fiesta con amigos, familia y chambelanes, Ana Luisa Abraham Habib estaba entrenando en un campamento en Bulgaria. Ni a la entrega del Mérito Deportivo Yucateco pudo llegar.
¿La razón? En 2026 tendría su debut en la categoría senior de la gimnasia rítmica mundial, en un largo calendario que ya comenzó a darle satisfacciones.
La joven yucateca acaba de regresar de una de las aventuras bien marcadas en el programa anual. En su equipaje de regreso de Santo Domingo venían cuatro medallas, dos de oro, producto de su estreno en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. En la capital de República Dominicana Ana Luisa dejó ver con rutinas de impacto el talento que, si el tiempo lo permite, podrían ponerla como la referente de la rítmica, de México para el mundo.
“Yo sólo quiero prepararme lo mejor posible para cada competencia, ir paso a paso”, afirma la deportista en una plática en el jardín de su casa en Mérida.
El deporte de élite no permite muchos tiempos libres. Recién desempacada de Santo Domingo, está alistando sus rutinas para la meta inmediata: la Copa del Mundo de Frankfurt, Alemania.
Para muchos, ya entrados en experiencia en competencias grandes, los Juegos Centroamericanos y del Caribe marcan el inicio del proceso para los próximos Juegos Olímpicos. Ella se sincera y afirma que no se ha puesto a pensar en Los Ángeles-28.
Pero acepta que para alcanzar ese objetivo “tendré que trabajar cada vez con más fuerza. Y ya el tiempo dirá hasta dónde llegaré”.
En los Centroamericanos, se colgó la medalla de oro por equipos, junto con Marina Malpica, quien, con 26 años de edad, aparece como la primera de México en individuales. Luego, Ana Luisa ganó, con una rutina espectacular, la presea dorada en el ejercicio de aro.
Y es entonces donde aparece la palabra recompensa, detrás de sacrificio. Ana Luisa se unió desde los 12 años a las concentraciones del equipo mexicano. En la gimnasia rítmica, de manera especial, Yucatán tiene una presencia sin comparativos: Ana Abraham en individual y tres coterráneas en el conjunto, más la entrenadora (Adirem Tejeda Amaro, Dalia Alcocer Piña y Julia Gutiérrez Pereyra, dirigidas por María Eugenia Figueroa Chan). “Es un buen momento que vivimos”, dice la juvenil gimnasta.
Ella, con actuaciones notables, se ha ganado un lugar. Con sus 15 años, fue la más joven de toda la delegación mexicana en Santo Domingo. Su edad y corta experiencia, sin embargo, no le dan ningún privilegio. Es todo lo contrario.
“Las jornadas de trabajo son muy intensas, sin horario para terminar. Pero yo sé que es parte de la gimnasia. Si quiero llegar lejos, tengo que trabajar de esta forma. En la categoría senior así es”.
En Milán, en julio, tuvo su debut en el circuito de la Copa del Mundo. Muchos ojos de la crítica mexicana y latinoamericana se pusieron sobre la adolescente yucateca. El resultado fue alentador, quedando entre las mejores en pelota, ya que logró calificación de 25.50, una nota muy alta, si se consideran las presiones de su debut y el estar con las mejores gimnastas del planeta.
Luego, llegó Santo Domingo y su estreno en los Centroamericanos, donde igual se le esperaba con lupa: dos oros y dos platas.
“Se siente bonito, representas a tu país, a Yucatán. Creo que lo hice bien y lo que quiero es seguir trabajando para llegar más lejos”.
¿Hasta dónde? Ni ella lo sabe por ahora. Pero dice que disfrutarlo le quita un poco de presiones. Y esa es una buena reflexión: Disfrutar lo que hace. Con 15 años y el talento, el tope se lo pondrá ella misma.— Gaspar Silveira







