A solo unos días de volver a la jaula para representar a México y a Yucatán en competencias internacionales, la peleadora de artes marciales mixtas María José “Mey” Blanco Pech se alista para enfrentar un par de compromisos clave en su carrera: el Campeonato Panamericano en Monterrey y el Campeonato Mundial en Tbilisi, Georgia.
Originaria de Conkal, “Mey” Blanco compartió cómo inició su trayectoria en los deportes de contacto tras asistir como espectadora a una función.
“Al verlas, sí fue muy impactante. Nunca pensé en unos años ser yo la que esté ahí peleando dentro de una jaula. Me atreví a tomar las clases y después de los meses ya tuve mi primera pelea”, recuerda la atleta, quien comenzó a entrenar a los 18 años, cerca de los 19. Esa incursión inicial generó preocupación en su núcleo familiar, particularmente en su madre y su abuela. Sin embargo, conforme demostró facultades sobre el tapiz y satisfacción en la disciplina, respaldaron su permanencia en los combates.
Su debut sobre la lona no ocurrió en las artes marciales mixtas, sino en la modalidad de kickboxing, enfrentando a una oponente de mayor edad y recorrido deportivo. “La primera pelea que tuve no fue de mixtas, fue de kickboxing. Y en ese momento peleé con una chica que tenía como 27 años, y yo 19. Para mí sí fue muy impactante cuando me dijeron. Pensé: ¿en qué me metí? Porque era más grande y tenía más de experiencia”, relata. El combate del debut se firmó con una derrota, pero los aprendizajes fueron enormes.
El ascenso
Tras ubicarse en posiciones de vanguardia en el ranking nacional y obtener una medalla de bronce en el Campeonato Mundial del año anterior, “Mey” Blanco participará a partir del 11 de septiembre en el Panamericano de Monterrey, para posteriormente encarar el Mundial en Georgia a principios de noviembre.
“Ahorita estoy centrada en poder traerme el primer lugar panamericano y de ahí entrar nuevamente en campamento para el Mundial y también tratar de traer la medalla de oro. Espero que este año por fin se me haga. Todo el año me estuve preparando para esto”, puntualiza.
De cara al futuro, la peleadora contempla realizar su transición al terreno profesional, manteniendo la representación de su municipio y el agradecimiento a sus entrenadores Jorge y Ana.
Su preparación para los compromisos que vienen incluye dos sesiones diarias de entrenamiento, complementadas con descansos activos —como caminatas—, así como traslados constantes desde Conkal hacia su gimnasio en Mérida, combinando todo con su empleo particular.
También, en el aspecto psicológico ha crecido. Antes de subir al cuadrilátero o a la jaula, la peleadora señala que maneja el nerviosismo enfocando su mente en la concentración. “Me ha pasado que me preguntan mis compañeros: ‘Oye, pero ¿no estás nerviosa?’ Y les digo que no y veo que ellos sí lo están. Obviamente sí estoy nerviosa, trato de engañar a mi mente y decir no lo estoy”, explica, reconociendo que los previos a las peleas suelen generarle dudas sobre su continuidad en la exigente disciplina.
El ajuste más complejo ha sido la disciplina nutricional, indispensable para dar el peso, mediante esquemas específicos de proteínas y carbohidratos. “A veces no puedo estar en familia o en fiestas, por estar entrenando en Mérida; eso sí lo he sufrido mucho. Tengo una familia muy fiestera, y con mis dietas y el cuidando de mi alimentación, no puedo comer nada de lo que ellos comen y eso siento que sí es un sacrificio muy grande para mí”, comenta “Mey”. En el plano deportivo, destacó a una contendiente contra la que ha caído en tres ocasiones, duelo que utiliza como referencia de desarrollo personal:
“Peleé tres veces con ella y las tres veces perdí. Igual en el momento que tuve mi primer pelea con ella, me llevaba como siete años, o sea ella era más grande y sí fue algo muy rudo. Dije: tengo que mejorar. Peleé la segunda vez y lo hice muchísimo mejor, y en la tercera, pensé, es la vencida, y ya tengo que ganar, pero pues desafortunadamente no pude ganarle, estuvo como muy dividida, pero no pude y sí me gustaría volver a pelear con ella en algún momento porque estar peleando con ella me ha ayudado a mejorar y a exigirme más”, añade.
Blanco Pech enfatizó el crecimiento de las artes marciales mixtas entre la rama femenil en la región, observando un incremento significativo en la participación de competidoras y la consolidación de eventos especializados en la entidad, incluyendo cerca de cinco ligas femeniles y funciones en el marco del 8 de marzo.
Al comparar su experiencia en nacionales con competidoras de otros estados, subrayó el nivel técnico existente en la entidad:
“Cuando me iba a competir a los nacionales y pelear con personas de otros estados sí tenía cierta inseguridad porque dicen que en el norte son muy buenos o en el norte hay más nivel y todo eso me daba miedo, pero ya después al tener las peleas nos dábamos cuenta que nosotros no estamos mal. Pensaba: Es nuestro primer nacional y le pudimos ganar a éste, que es su cuarto o quinto nacional. Yo veo mucho nivel en Yucatán”, expone.
No obstante, señaló un contraste entre el respaldo que percibe de su comunidad y ayuntamientos locales frente a la falta de apoyos del gobierno del Estado, comparado con el soporte que reciben atletas extranjeros.
“He conocido a varios peleadores de otros países que sí tienen esas comodidades que el gobierno les brinda, la ayuda para que solo se dediquen a entrenar, y ellos les costean todo. Pero aquí es muy diferente”. — PABLO MAY PECH
