Una faena de gloria y otra heroica firmó Andrés Roca Rey en una tarde de figura para abrir una nueva Puerta de los Cónsules en Nimes.

El peruano cuajó al bravo “Verbenero”, de Jandilla, premiado con la vuelta al ruedo, y se jugó la vida con la aspereza del sexto, en un mano a mano en el que Alejandro Talavante no tuvo suerte con su lote a pesar de su buena disposición en una tarde en la que destacó el toreo al natural.

Una faena rotunda de Roca Rey a un toro de Jandilla de vuelta al ruedo levantó definitivamente la tarde. Herrado con el número 44 y de nombre “Verbenero”, fue un bravo de los buenos al que lidió y toreó Roca Rey de forma superior. Tras un inicio en el centro del ruedo por pases cambiados, el peruano sometió al astado en las tandas por los dos pitones y subió más aún el tono del trasteo cuando el torero pisó el terreno del toro con un arrojo torero que puso el público en pie antes de un cierre de rodillas. Un ciclón. No importó esta vez en aviso antes de una estocada hasta las cintas de la que salió el toro rodado. Dos orejas de ley.

El toro de Cortés que hizo sexto arrancó con violencia el capote a Roca Rey de salida y puso en apuros al peruano, que brindó la faena a su padre. Genio y aspereza tuvo el astado madrileño, al que Roca Rey dominó a base de exponer. En uno de los embroques sufrió una aparatosa voltereta, quedando a merced del animal durante unos instantes. La faena tuvo emoción por la presencia constante del percance. Cada pase tuvo el mérito añadido. Mató de un pinchazo hondo tras aviso. Oreja que le permitió abrir la Puerta de los Cónsules.

Alejandro Talavante no tuvo mucha fortuna y fue silenciado en primero y tercero, escuchando fuerte ovación en el segundo.

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