La experiencia de LeBron James será fundamental para las aspiraciones de los 76’s de Filadelfia y, al mismo tiempo, ampliar su legado en la NBA
La experiencia de LeBron James será fundamental para las aspiraciones de los 76’s de Filadelfia y, al mismo tiempo, ampliar su legado en la NBA

LeBron James, Joel Embiid, Tyrese Maxey y Jaylen Brown encabezan el ambicioso proyecto de los 76’s, que buscarán terminar con una sequía de campeonatos desde 1983. Sin embargo, reunir a tantas estrellas exigirá paciencia y trabajo colectivo.

La historia de la NBA está marcada por equipos que reunieron a varias superestrellas para conquistar campeonatos. Desde los Celtics de Boston hasta los Warriors de Golden State, las grandes asociaciones han demostrado que el talento colectivo puede transformar una franquicia. Ahora, los 76’s de Filadelfia buscarán escribir otro capítulo con LeBron James, Joel Embiid, Tyrese Maxey y Jaylen Brown.

La incorporación de James representa una apuesta importante para una organización que no conquista el título desde 1983. Sin embargo, reunir a cuatro jugadores acostumbrados a protagonizar las ofensivas plantea un desafío: distribuir responsabilidades sin perder la competitividad.

La NBA ofrece numerosos antecedentes. Bill Russell, Bob Cousy y Tom Heinsohn triunfaron en Boston, mientras “Magic” Johnson, Kareem Abdul-Jabbar y James Worthy hicieron historia con los Lakers. También destacaron Larry Bird, Kevin McHale y Robert Parish; Michael Jordan, Scottie Pippen y Dennis Rodman; Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginóbili; así como Stephen Curry, Klay Thompson y Kevin Durant.

Uno de los ejemplos más representativos fue Miami, donde James compartió vestidor con Dwyane Wade y Chris Bosh durante cuatro temporadas. Aquella asociación disputó cuatro Finales consecutivas y ganó dos campeonatos, aunque sus primeros meses estuvieron lejos de ser sencillos.

El Heat comenzó su primera campaña con marca de 9-8, lo que provocó cuestionamientos sobre su capacidad para cumplir las expectativas. La adaptación exigió ajustes y disposición para anteponer las victorias a las estadísticas individuales.

“Es una montaña rusa”, recordó Chris Bosh sobre aquella experiencia.

James conoce las dificultades de construir un equipo alrededor de varias figuras. Por eso, antes de comenzar su nueva etapa en el quinteto de Filadelfia, advirtió que los resultados no llegarán de manera inmediata.

“Todo el mundo quiere avena instantánea”, expresó el veterano jugador al comparar la búsqueda del éxito con un proceso que requiere paciencia. “Si quieres hacer algo especial, lleva tiempo. Para que nosotros seamos grandes, tenemos que hacer cosas que simplemente no son cómodas”, añadió.

Bosh, quien en Miami aceptó reducir su protagonismo ofensivo, considera que la comunicación será fundamental para superar los momentos complicados. “De verdad tienes que mantenerte firme dentro del equipo”, señaló el exjugador, quien recordó que la estadística realmente importante era sumar victorias.

El sacrificio estadístico será especialmente relevante para Filadelfia. Durante la temporada 2025-26, Embiid superó los 1,000 puntos pese a perderse más de la mitad de la campaña. James, Brown, Maxey y V.J. Edgecombe también alcanzaron esa cifra.

Ningún equipo campeón ha contado con cinco anotadores de al menos 1,000 puntos en su plantilla desde los SuperSonics de Seattle de 1978-79, un antecedente que ilustra la complejidad de distribuir oportunidades.

Además, James, Maxey, Embiid, Edgecombe y Brown acumularon 234 lanzamientos en situaciones decisivas durante la temporada anterior, considerando diferencias máximas de cinco puntos y cinco minutos restantes en el último cuarto. Esa cantidad difícilmente se repetirá porque ahora deberán compartir el balón.

Golden State enfrentó una situación semejante en 2017, cuando Curry, Thompson, Durant y Draymond Green encontraron una fórmula para convivir sin renunciar a sus características individuales. La clave fue mantener la agresividad ofensiva en un juego colectivo.

James ofreció una muestra de compromiso al aceptar una reducción salarial cercana al 92% respecto a su contrato anterior. Acordó disputar la campaña por 3.9 millones de dólares, motivado por la posibilidad de convertirse en el primer jugador de la NBA que gana campeonatos con cuatro franquicias diferentes.

En su debut de pretemporada con los 76’s realizó solamente un intento de campo, aunque convirtió sus ocho tiros libres. Su actuación mostró que puede contribuir sin monopolizar las posesiones ofensivas.

Brown también manifestó su disposición para adaptarse a las necesidades del equipo. “Mi enfoque es ganar”, afirmó durante el verano, al explicar que cada entrenamiento, reunión y sesión de video debe estar orientada hacia ese objetivo.

Maxey comparte esa postura y reconoce que la calidad individual no bastará para conquistar el campeonato. “Tenemos el talento. Si no estamos dispuestos a sacrificar, si no estamos dispuestos a hacer el trabajo, no habrá resultados”, aseguró.

Filadelfia comenzará una temporada rodeada de grandes expectativas. La salud de sus jugadores, la adaptación ofensiva y la distribución del protagonismo en momentos clave serán determinantes para demostrar que cuatro estrellas pueden formar un equipo campeón.

La presión será constante en una ciudad acostumbrada a exigir resultados. Cada partido pondrá a prueba la confianza, la disciplina y la unión del grupo.

Más allá de los nombres, el verdadero examen llegará cuando aparezcan las inherentes derrotas y las decisiones difíciles. Entonces se conocerá la fortaleza de este nuevo proyecto que ilusiona a los aficionados de la ciudad del amor fraternal.—AP

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