Muchos grandes peloteros extranjeros han pisado los diamantes de la Liga Mexicana de Béisbol a lo largo de la historia.
Hojeando las estadísticas de la Enciclopedia del Béisbol Mexicano nos topamos con sus logros y algunos impresionan. Tal es el caso de Alonso Perry nacido en Birmingham, Alabama, que fue una de las grandes figuras que tuvo la pelota nacional a mitad del siglo pasado, brillando desde su llegada al circuito para los Diablos Rojos del México y al terminar con su carrera vistiendo la franela de los Sultanes de Monterrey.
Le apodaban el “Espiritón” (así está registrado en la Enciclopedia), debido a, según las descripciones, su imponente y descomunal presencia en el campo, su dinamismo y el gran espíritu competitivo con el que dominaba los diamantes, y el sobrenombre cobró fuerza durante su paso por la Liga Mexicana.
Perry era un gigante de ébano que infundía un respeto casi místico en los lanzadores contrarios por su demoledor bateo zurdo. Debutó en México el día de su cumpleaños: 14 de abril.
Los números de Alonso asombran: en 1955 bateó .375 en 92 partidos, con 21 jonrones y 122 carreras producidas. Al año siguiente, tuvo 28 cuadrangulares y 118 remolcadas.
En siete temporadas acumuló cifras que pocos pueden presumir: .355 de average, 138 jonrones y 721 impulsadas, además de robarse 51 bases y solo ser atrapado tres veces.
Un dato grande: fue el cur to pelotero de la historia en batear de 6-6 en un juego de nueve entradas, y esa hazaña la logró el 28 de julio de 1956, contra los Leones de Yucatán en el desaparecido Parque del Seguro Social.
En ese 1956 fue el rey del bateo y lo ganó prácticamente todo: campeón de porcentaje (.392), hits (177), dobles (33), triples (13), jonrones (28) y producidas (118).
Aquí en el Parque Carta Clara le vimos pegar grandes batazos, y pasando los años, siempre nos preguntábamos: ¿cómo un portento de esa naturaleza y esas facultades no llegó a jugar en las Grandes Ligas?
Su historia, sin embargo, merece ser contada, igual que la de otras figuras, que iremos detallando aquí mientras hablamos de béisbol. Mérida, noviembre de 2026
