David Reyes

Las ausencias de las fieras pesan por el pobre bateo

La gran actuación de David Reyes ante los Leones en el Parque Kukulcán en el más reciente partido dejó muchas cosas para el análisis, ni se diga para el anecdotario y para el recuerdo.

Reyes, a un strike de la gloria del sin hit ni carrera ante un equipo al que no le han dejado en doble cero desde 1982, dejó muestra del buen pitcheo que está dándose en la Zona Sur este año. De un inicio con problemas con su control, el derecho mochiteco enderezó con ayuda de su cuadro que le salvó con dobles matanzas en la primera y segunda entrada, camino a una actuación que puso a todos de pie en el estadio yucateco.

Se quedó a un pitcheo bueno de ser el segundo lanzador de su equipo en esta campaña con una gema sin hit ni carrera. Dylan Unsworth, como hemos comentado, dio de comer en la mano a los Diablos Rojos del México. Y hay que decirlo como tal: muchos fueron los que quisieron ver que se complete la gema, aun siendo del equipo visitante el orfebre. Las grandes actuaciones se aplauden, sean de quien sean. Se trata de béisbol y es para disfrutarse.

Pero hablemos del equipo local, los Leones…Vaya apuros que tienen las fieras en estos momentos, de forma especial a la ofensiva. En pitcheo, sorprenden sus lanzadores con actuaciones tan redondas. En fildeo, tras ir casi a error por juego en la primera semana, se han pulido, jugando por nota y regalando grandes lances en prácticamente todas las posiciones. El lío de Gerónimo Gil y su equipo (o del couch de bateo Carlos Sievers) está en el ataque.

Lo del domingo ante Reyes y El Águila sólo confirmó la crisis del equipo melenudo desde la caja de bateo. El sábado, tras una pálida actuación en el primer choque de la serie, se reivindicaron en el segundo bateando que da gusto y jugando béisbol sabroso, pero una golondrina no hace el verano. Y cayeron rápido en el bache.

Vea usted: en la serie ante El Águila, salvo la séptima del primer juego, en la que anotaron dos antes de perder, y la tercera del segundo, en que pisaron seis veces la goma, del resto sus ataques fueron a cuentagotas. Sumando los tres partidos, se fueron de 19-4 con corredores en posición anotadora, y dejaron a 15 hombres en las bases. A ratos batean bien, pero luego viene un desplome colectivo.

Igual, se ha notado desesperación. Muchos turnos se consuman a la primera pitcheada, algunos en momentos en que parecen ir hacia un ataque, y se corta de tajo.

Los Leones batean en lo colectivo para .250, el más bajo de los porcentajes entre los 18 equipos, y están entre los últimos en carreras anotadas (82, son 16o.) y producidas (78, son 15o.).

Su mejor bateador en porcentaje es Alex Liddi (.315) y el primero en producidas Art Charles (12) luego de 19 partidos jugados. ¿Bajos, no?

Han pesado sobremanera las ausencias de Jonathan Jones, cuya producción ofensiva es notable como primer bate, y su ausencia ha hecho que juegue, sin fortuna, Norberto Obeso, quien batea apenas para .116. Siempre por la carencia de Jones en las praderas, ha jugado Fernando Pérez en primera y su rendimiento ha sido también pobre: porcentaje de .182 y solo una producida. Mala suerte que también esté fuera Sebastián Valle. El sinaloense estaba bateando bien, en porcentaje y poder, antes de aquel sábado de dos pásboles (desde allí desapareció). Humberto Sosa es batallador, pero no ha sido titular desde hace varios años. Y no se sabe si Luis Juárez estará fuera o se fue solo por el juego del domingo. De ser así, aumentarían los problemas e producción.

Y para el recuerdo… A la mente de muchos aficionados, de forma especial los de la vieja guardia, nos llegó a la mente el famoso sin hit ni carrera de los “dos días” que lanzó el puertorriqueño Jesús Hernáiz contra los Leones el 15 de julio de 1982. El astro de los desaparecidos Azules de Coatzacoalcos ha sido la única vez en que los melenudos se quedaron sin hit ni carrera. Pero nos recordaban ayer, como publicamos en la reseña del juego del domingo, cómo el gran análisis de don Rodrigo Rodríguez Berzunza, el reconocido anotador oficial, cambió una decisión clave, que consideramos histórica: concedió hit a un batazo de José Cázares, que pasó problemas para fildear Taylor Duncan en la esquina caliente, siendo el único imparable de la noche para los Leones.

El anotador, sin embargo, se apegó a los estatutos de la Liga Mexicana, que le permiten revocar tras un análisis a conciencia, y entre las 24 horas establecidas cambió la decisión, marcando error en la jugada, y convirtiendo a Hernáiz en autor de un doble cero.

Nadie imaginaría que, pasados casi 39 años de esa hazaña, en la temporada de apertura del estadio de la serpiente emplumada, nunca nadie más haya dejado sin imparables ni anotaciones a los reyes de la selva.

A cuatro décadas de distancia, también es de reconocer la valiente labor del famoso anotador, al que mencionamos en nuestros años de juventud como “don Rodrigo Rodríguez de la Rodriguera”, por tomar esa decisión histórica.

Y nos quedamos, así, sin ver una gema de este tipo en Mérida. La última vez que hubo algo parecido fue monumental: el juego perfecto de Óscar Rivera en la postemporada de 2005 ante los Guerreros de Oaxaca. Ya llovió.— 

 

 

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