El fin de una larga historia
Una página brillante del deporte yucateco se cerró, sin poder alcanzar el objetivo para el que, largos años, se creó un puente entre el deportista y el mundo.
Rómmel Pacheco Marrufo, entre lágrimas y ovaciones de quienes le conocieron como un joven competidor empedernido, se fue de los Juegos Olímpicos de Tokio sin poder subir al podio. Puede ser triste el epílogo de una carrera brillante.
Los yucatecos nos quedamos despiertos tratando de, por fin, saborear una medalla, de cualquier color en unos Olímpicos.
No fue Rómmel, ubicado sexto entre los 12 mejores clavadistas en trampolín de tres metros. Y nos quedó, nos queda aún, la esperanza de que lo logre Henry Martín Mex, el joven que surgió del fútbol de la calle hasta ser el referente de la delantera del América y del fútbol yucateco. Pero, al menos ahora, nos quedamos los yucatecos con la ilusión porque México perdió la semifinal ante Brasil. Y ahora, a esperar el partido por el tercer lugar.
Rómmel peleaba al tú por tú en la final de los saltos ornamentales en el Centro Acuático de Tokio. Mediaba la competencia y había esperanzas de que el chico que comenzó su carrera en el Deportivo Bancario y es un referente de la joven generación de deporte y sociedad pudiera ascender. Pero el quinto de seis clavados marcó la diferencia entre los primeros cuatro y el resto de los clavadistas.
Rómmel fue duramente calificado en ese intento, y se fue hacia abajo, quedando fuera de toda posibilidad de colgarse la presea que hubiera sido la cereza del pastel a una trayectoria exitosa prácticamente en todo. China mostró que sus clavadistas no tienen rivales en estos momentos, cuando Xie Siyi y Wang Zongyuan, con actuaciones magistrales, hicieron el 1-2 en trampolín. El británico fue bronce.
De la misma forma como su quinto clavado fue bajo, en el sexto, que significó su despedida, se llevó los grandes honores de los jueces, que le dieron 96.90 unidades mientras el yucateco salía de la regadera, para un total de 428.75 puntos, lejos de los tres primeros.
Comenzaba la otra parte de la historia de la vida de Rómmel. Emocionado, abrazó a su entrenadora china Ma Jin, su compañera desde hace varios procesos, para soltarse en lágrimas. Los compañeros clavadistas, con quienes ha compartido triunfos y fracasos, se pusieron de pie para tributarle fuerte ovación.
El momento lo ameritaba, no había duda.
Pacheco Marrufo, que pronto ocupará una curul como diputado federal al abrir su trayectoria como político, dejaba atrás décadas de intensa actividad y marcado, pero no cuantificable, sacrificio deportivo y personal. En una entrevista posterior en las pantallas, dijo: “Gracias, gracias por todo, por su cariño”.
Se iba la principal promesa de medalla para el deporte yucateco, que sigue sin colgarse una presea en Juegos Olímpicos.
La esperanza vive
A las 3 de la mañana estaba anunciado el pitazo inicial del partido entre México y Brasil, la revancha de la final de los Juegos de 2012. Henry Martín comenzó en el ataque tricolor, pero, pese a su loable papel tratando de generar juego y peligro, no lo logró. Cerca del final del tiempo reglamentario, fue sustituido. Y el once mexicano perdió en los tiros penales.
Se fue la esperanza directa de ganar medalla. Si México batía a Brasil iba a la final y aseguraba al menos plata. Ahora tendrá que ir a una batalla ante los anfitriones japoneses para dirimir la medalla de bronce.
Queda a los yucatecos una esperanza para subir al podio. Nada fácil.— GASPAR SILVEIRA MALAVER
