De izquierda a derecha: Ma Jin

El clavadista yucateco Rómmel Pacheco no esperó mucho en Tokio tras cerrar con una final olímpica su carrera como deportista.

Ante esto, Rómmel no tiene más que palabras de agradecimiento con todos, pues sabe del apoyo que tuvo de los aficionados mexicanos durante la competencia en el trampolín de tres metros.

Y aunque está conforme con la carrera que tuvo, Rómmel reconoció que un cerrojazo especial habría sido ganando una medalla.

“Me hubiera encantado una medalla, fue mi último evento, mi entrenadora me dijo que disfrutara cada clavado y en el último me despedí con uno de los mejores clavados que he hecho y con eso me voy”, indicó Rómmel, quien llegó al país junto a Ma Jin, quien fuera su entrenadora desde hace tiempo.

El yucateco además es agradecido con los que siempre lo han apoyado.

“Lo único que quería era disfrutar la competencia, hay una serie de emociones, era disfrutar este camino. Muchas veces la gente o uno como deportista celebra el resultado final y detrás de eso debes de aprender a disfrutar del entrenamiento, las dietas, el trabajo”, manifestó el ahora político.

Fueron 25 años de carrera deportiva y Rómmel sabe que no le debe nada a nadie, pues disfrutó siempre.

“Más de 25 años de carrera deportiva, estos Juegos Olímpicos fueron muy especiales para mí, cinco años estar esperando que se realizarán, cinco años para poder despedirme y que mejor escenario que unos Juegos Olímpicos para decir adiós”, dijo Rómmel.

“El último clavado agradecí, levanté la mirada, salí y recibí el aplauso de los mejores clavadistas. Eso no tiene precio”, dijo.

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