El peso comenzó 2023 como una de las monedas más apreciadas en el mercado cambiario al grado de romper la barrera de las 19 unidades por dólar el 11 de enero, cuando la divisa nacional se compró a 18.94 unidades, cotización no vista desde el 18 de febrero de 2020, cuando cerró en 18.59.

Para el doctor Gabriel Rodríguez Cedillo este comportamiento obedece, entre otros factores, a la geografía y al acuerdo comercial de México con Estados Unidos. Pero esta apreciación de la moneda mexicana, advierte, no es del todo positiva, pues hay sectores de la economía que no les beneficia.

El coordinador de la licenciatura en Comercio Internacional de la Facultad de Economía de la Uady explica que México, al estar cercano al mercado mas grande del mundo, se hace mucho más atractivo para los países de Latinoamérica, lo cual hace que esas naciones tengan que usar moneda mexicana para el intercambio, factor que refuerza la divisa nacional.

Señala que el peso se volvió en una variable estratégica para México muy importante cuando se firmó el tratado de libre comercio TLCAN, y se profundizó aún más con el T-MEC, “porque cuando un país firma un pacto comercial su moneda se puede debilitar o fortalecer”.

“Si se fortalece es porque el país que firma un acuerdo tiene muchos productos que son atractivos para el comprador internacional y éste va a cambiar su moneda por pesos. Y puede ser débil porque a lo mejor somos aún un país más importador que vendedor, obligando a que cambiemos nuestra moneda por divisa extranjera y eso genera debilidad”, opina el maestro en Gestión y Políticas Públicas.

El también integrante del sistema nacional de investigadores explica que con un crecimiento económico estancado y con una política del gobierno que trata de construir un mercado interno, se genera una disminución en las importaciones, lo que hace que la balanza comercial sea superavitaria y se cambien menos dólares, pero no necesariamente significa que hayan aumentado las exportaciones.

“El peso tiene dos características innatas e importantes. La primera es la geografía que es la cercanía que tenemos con Estados Unidos. La otra es la apertura del acuerdo comercial, porque cuando México firmó el tratado se revalorizó la moneda frente a otras divisas de países emergentes, pero este hecho expuso al peso mexicano a los vaivenes internacionales en términos financieros”, explica el economista yucateco.

Impacto negativo

Pero la fortaleza del peso también trae debilidad económica. El catedrático de la Universidad Autónoma de Yucatán señala que hay empresas que sólo funcionan con materias primas del extranjero, esto quiere decir que al importarlas con un peso muy apreciado, las materias resultan más baratas, pero al momento de exportar el producto se encarece, generando ganancias sólo a las empresas de inversión extranjera, sin un impacto favorecedor para la economía nacional.

“La apreciación hace que el comprador extranjero de nuestro productos inhiba su compra y el productor mexicano vende menos. Si se vende menos se produce menos, entonces hablar de la fortaleza del peso es relativo, tendríamos que ver dónde está fuerte el peso”, afirma el experto en el tema.

Agrega que “el sistema financiero se fortalece porque la moneda se convierte en una activo financiero importante, pero si lo vemos en términos productivos, beneficia a las empresas transnacionales y debilita a las pequeñas productoras exportadoras. Entonces la fortaleza del peso es relativa”.

Otros que salen perjudicados por un peso muy apreciado son las familias mexicanas que reciben remesas. Uno de los factores que fortalecieron al peso durante la pandemia fue el envío de dinero de los migrantes mexicanos quienes laboran en Estados Unidos, pues al recibir la ayuda del gobierno de ese país durante el cierre económico y no dejar de trabajar, lograron acumular un fondo que les permitió mandar mayores sumas al territorio mexicano lo que hizo que llegaran más dólares al país. Sin embargo, con un peso fuerte, al momento de hacer la conversión, resulta que los familiares reciben una moneda estadounidense más barata y el monto en pesos es menor.

“Las remesas que fortalecen el peso pueden perjudicar a otros sectores que son exportadores, como los migrantes mexicanos que envían dinero a sus familiares. A este grupo económico no le conviene que el peso se fortalezca porque al momento de la conversión sus familiares van a recibir menos y podrán comprar también menos. Por el contrario, si no mandan dólares, entonces el peso se deprecia y el productor podría vender más al extranjero donde el producto exportado sería más barato por la fortaleza de su moneda”, afirma el economista yucateco durante una entrevista en las instalaciones de la Facultad de Economía de la máxima casa de estudios del estado.

Buscar la estabilidad

El doctor Rodríguez Cedillo destaca que lo ideal es que la moneda mexicana se mantenga estable, pues así todos los sectores salen beneficiados.

“Para México el peso es muy importante porque somos un país muy expuesto al mercado internacional y debemos tratar de mantener estable nuestro instrumento vinculatorio, la moneda. Siempre hay que buscar la estabilidad, porque si la divisa tiene una alta volatilidad puede afectar a ciertos sectores, aunque beneficie a otros. Por eso se busca que la moneda sea estable y así tomar decisiones de inversión con mayor certeza; esa es una de las características de la macroeconómica mexicana en los últimos 25 años”, señala.

“Qué es lo que necesitamos, ¿fortaleza del peso o debilidad? Eso depende de la situaciones económicas. No se puede tomar un peso muy fuerte como un beneficio para toda la economía porque la moneda no es un método de defensa mexicano, es un amortiguador. No es una variable que podamos darle la mayor preponderancia, pues un error de cálculo nos puede convertir en un paraíso cambiario que genere inestabilidad en la economía nacional. Hay que tomar en cuenta que el peso es un elemento que contribuye a la estabilidad macroeconómica”, finaliza el doctor Cedillo.— Rodrigo Aranda García

 

 

 

 

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