Gran reto tenemos
María Eugenia Rivera Guzmán (*)
La educación en México se ha quedado en el siglo pasado, en la historia, necesidades y actitudes de un siglo que ya nos rebasó; los niños y jóvenes de los siglos anteriores no son los mismos de los de este siglo.
El mundo de las posguerras debe quedar atrás, no es el mismo de ahora ni tiene las mismas necesidades; la economía, la manera de ser y de pensar distan mucho de lo que fue ese mundo y de lo que era, incluso, hace 20 años. Estamos educando con un atraso de, pongamos, 137 años aproximadamente, pues desde el porfiriato con su modelo positivista, pasando por Vasconcelos y su imperiosa necesidad de alfabetizar, Cárdenas con su modelo socialista y aun las reformas que se han hecho no son suficientes para motivar realmente al estudiante en la necesidad de aprender.
Tal vez en los años anteriores, en un mundo menos globalizado, donde se concebía como persona exitosa a la que terminaba una carrera y que además ella le serviría como medio de supervivencia, cumplía perfectamente su función. Hoy los chicos saben por el internet que pueden vivir de muchas maneras y que pueden ser exitosos de otras tantas. El mundo se ha convertido en un mundo digital y virtual, y muchos adultos siguen anclados a los Beatles y los años 60.
Lo primero, creo yo, es preguntarnos ¿qué queremos y qué entendemos los maestros, secretarios de Educación, los papás y los alumnos por educación? Para nosotros, los maestros que convivimos con niños y jóvenes, sabemos que es un reto, un gran reto innovar para permanecer; para los secretarios son sólo cifras para justificar el presupuesto, es un discurso político que cambia cada seis años, sin continuidad, con un proyecto de nación, de un gobierno en un tiempo corto y sin tomar en cuenta las costumbres específicas de cada estado; para algunos padres es la guardería perfecta para sus hijos, porque ellos en casa no pueden o no quieren poner límites que ayuden a formar jóvenes, de ahí que sean mal educados, groseros y mal hablados, o al menos así nos lo parece y en la escuela se les increpa.
Pero ¿cómo reprender a un alumno que tiene como modelo de vida las conductas equivocadas de la televisión y el internet? El niño y joven de hoy es inquieto, ansioso, visual, no puede permanecer mucho tiempo sentado, sus preguntas son otras, la educación que transmiten los padres de familia es muy liberal y sin límites ¿cómo entonces hacer que el chico vea a la escuela como una propuesta para obtener el éxito? ¿Cómo transmitir un conocimiento que al muchacho ya no le interesa? El presente no podemos considerarlo como un pasado acabado, absoluto, porque no lo es, es un pasado con virtudes, en continuo cambio y nosotros debemos cambiar con él no de fondo, sino de forma, porque debe permanecer la memoria histórica, las virtudes de los seres humanos, lo bueno que nos ha hecho evolucionar como seres pensantes, pero adaptado al devenir de los tiempos; ya decía Durkheim y decía bien, que “la Ciencia de la Educación es precisamente un estudio de la evolución de los factores que, a través del tiempo, determinan el hecho educativo en un mundo actual, que sólo se hacen patentes a la luz de su consideración histórica”.
Un gran reto tenemos en cuanto a educación se refiere, se necesita convivir y conocer a los niños y adolescentes de nuestra época para plantear una reforma educativa. Yo creo que ahora debe educarse no para ejercer una determinada profesión u oficio, sino para ser verdaderamente, primero, un gran ser humano, solidario, disciplinado, responsable, consciente de su papel en la sociedad y para consigo mismo, educar en los valores y no un comodón que obtenga una calificación que no refleje lo que es y lo que sabe. Involucrando a los padres de familia para complementar el proceso, pues dice y muy bien el dicho: “Sólo en el vientre materno se prepara el cuerpo para ser habitación del alma”.— Mérida, Yucatán.
universofeliz@hotmail.fr
Productora y conductora del programa “El universo de los niños”
