Cosas que pasan

Manuel Antonio Alcocer Hernández (*)

Cuando en una empresa las cosas se salen de control hay que recomponer lo planeado para que “la nave no naufrague”, para evitar que se pierda lo ganado, para orientar en lo correcto el rumbo y para volver al proyecto original que dio resultados. Esto se aplica cuando la empresa “zarpó” con velas desplegadas y con la seguridad de que sus proyectos no podían ser desvirtuados por ninguna tormenta inesperada que permita que se vaya a pique el barco.

Permítame, respetado lector, utilizar esta analogía para poder escribir con propiedad lo que está sucediendo en el proceso electoral que culminará con la elección del 1 de julio próximo. Nadie desea, creo yo, que a 70 días de la esperada justa ésta se vea manchada con problemas ajenos a la voluntad de los votantes que pudieran desembocar en conatos de violencia encabezados por fanáticos que piensan que si no se vota por el candidato de su preferencia las elecciones son fraudulentas. Si el caso fuero de fraude, hay organismos que tienen la obligación de revisar y comprobar que las cosas se hicieron bien o fueron violadas las leyes que amparan la elección. Y siendo lo contrario a la voluntad ciudadana, los votantes tienen derecho a manifestar su inconformidad por los causes permitidos y sin causar daños a terceros.

Y esto viene a colación porque han sucedido en los últimos días eventos que no son precisamente señales alentadoras: el problema de la construcción de un nuevo aeropuerto en la ciudad de México ha sido un tema inagotable de discusiones y desmentidos que han ocupado espacios principales en los medios de comunicación escritos y electrónicos porque se trata de un proyecto de miles de millones de dólares, algo así como 9,600 millones de billetes verdes, se habla de vender el avión presidencial y toda la flotilla de aviones y helicópteros oficiales y otras acciones que inquietan a miles de votantes y que a muchos no les parece que sean propuestas que beneficien al pueblo porque no se presenta un plan concreto de lo que se haría con el dinero obtenido ni de cómo se solucionarían con ese dinero algunos de los muchos problemas que aquejan a un importante sector de la población.

En Puerto Escondido, Oaxaca, hubo un zipizape entre ciudadanos y policías que dio pie a suspender de momento el mitin de un candidato para trasladarlo a un lugar considerado màs seguro. Las cosas no pasaron a mayores pero se mostró el cobre de la inconformidad hacia uno de quienes pretenden ganar la elección. Porque yo creo que los cinco candidatos sueñan con ser el Presidente de la Repùblica sin importar el sitio en que se encuentren en las encuestas. Este suceso puede considerarse como una alerta de lo que podría suceder si el camino de las campañas sigue siendo pedregoso. Las dificultades para todos los abanderados de partidos o independientes se asoman y ya no tan tímidamente en sus actitudes.

A esto ya se había adelantado una fricción en la ciudad de México durante un mitin en Coyoacán de una candidata a gobernar la Metrópoli. Y este tipo de acciones posiblemente ya se presenten en algunos lugares pequeños sin que se conozcan fielmente por lo pequeño o alejado de la comunidad en cuestión.

Un expresidente de la Repùblica fue increpado en un vuelo comercial por una mujer que le reclamò su proceder cuando gobernó el paìs suscitàndose un episodio totalmente desagradable. El aludido perdió la serenidad y sujetò de un antebrazo a la dama lo que hizo màs embarazoso el momento que por fortuna no involucrò a màs pasajeros. Si el agredido verbalmente fue un exprimer Mandatario, ¿què podemos esperar si esto continùa en el mismo tenor?

Cuando un empresario se atrevió a ofrecer una conferencia de prensa para expresar no estar de acuerdo con la suspensión de la construcción del nuevo aeropuerto, se armò la de Dios es Cristo cuyo resultado es que ya hay un enfrentamiento abierto entre un partido y una gran mayoría de empresarios.

Todos estos acontecimientos podrían convertirse en semilla de violencia que nadie desea porque queremos que quien gane sea respetado como Presidente de la Repùblica sin importar después de la elección a que partido pertenece. Deseamos la democracia. En Yucatàn afortunadamente hasta el momento todo se conduce con aparente civilidad y no se espera màs que descontentos que quizá no pasen de algunas mentadas de madre y nada más. Ojalá y no me equivoque.— Tizimín, Yucatán.

manuelantonio1109@hotmail.com

Cronista y exalcalde de Tizimín

 

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán