Cosas que pasan

Manuel Antonio Alcocer Hernández (*)

A estas alturas, cuando solo faltan 22 días para las elecciones calificadas como las más importantes que han habido en México, los ánimos de los candidatos se entremezclan entre miedo, optimismo, temor a perder, planes débiles por si no salen las cosas, proyectos personales por si todo se da como se había planeado, pláticas entre amigos cercanos y colaboradores, y el secreto guardado de “si pierdo, hablo con el que gane para ver qué me puede dar”.

Y me refiero a las comunidades del interior de nuestro estado donde los candidatos, exceptuando Mérida, no tienen acceso a espots de televisión, esperan la invitación de la radiodifusora donde la hay y donde su propaganda se limita a mantas, carteles, pintas y reuniones con los ciudadanos en el medio rural y el urbano.

En comunidades donde hay un número considerable de comisarías los candidatos a alcaldes visitan hasta en dos ocasiones cada uno de estos poblados, aunque tengan que decir lo mismo para pedir el voto, escuchar las mismas quejas y peticiones, hacer los mismos compromisos y tratar de convencer con regalos o dádivas en efectivo a quienes de plano apoyan a otro candidato.

Nunca en Yucatán se habían inscrito tantos candidatos a alcaldes como sucede en el actual proceso. Pongo como ejemplo Tizimín, donde hay cinco pretendientes a la alcaldía. Antes eran dos, representando al PAN y al PRI y si acaso alguno más que no tenía ninguna posibilidad.

Y así como Tizimín hay otras comunidades en las que aumentó el número de aspirantes porque los partidos satélites postularon candidatos y hay que reconocer que algunos de ellos están dando pelea a los dos partidos con más presencia en Yucatán.

Pese a todo lo anterior se espera que las elecciones se lleven al cabo en calma y tranquilidad, considerando algunos inconvenientes que esperemos que no pasen de discusiones a voz en cuello y ofensas verbales con recordatorios maternos. Aquí cabe aclarar que en la mayoría de los casos son los colaboradores y seguidores de los candidatos quienes convierten la justa electoral en problemas que casi siempre terminan en enemistades, aunque hay algunos pretendientes a funcionarios públicos que se cuecen aparte.

Yo creo que no hay candidato que se atreva a decir que perderá la elección el próximo domingo 1 de julio porque hay ciudadanos que les dicen a dos o tres postulantes que cuentan con su apoyo. Eso es común porque bien saben los que ofrecen su voto que el sufragio es secreto y que le pueden decir a todos a quienes les ofrecieron su apoyo que el voto “fue para ti”. Pero yo insisto en la idiosincrasia del yucateco. En la generalidad somos tranquilos, bromistas, aunque nuestra sensibilidad se hiera con una expresión sin importancia o mal entendida. Las elecciones son una parte importante de nuestro vivir y generalmente nos contagia lo que leemos o vemos en los medios electrónicos que sucede en otros lados, o quienes han llegado a vivir al estado cuyo entendimiento de una justa electoral tiene otras interpretaciones un tanto más apasionadas.

Otro fenómeno que se presenta en la proximidad de la verdadera encuesta es que los candidatos no quieren correr riesgos extendiendo demasiado su campaña y deciden tomar las cosas con calma y dedicarse al trabajo electoral de escritorio para tratar de saber qué posibilidades tienen de triunfo, considerando el voto duro y lo que consideran que lograron en su campaña convenciendo a los dudosos. Yo creo que a partir del domingo 17 de junio que juega México con Alemania en el Mundial y hasta que se termine la justa deportiva universal o sea eliminado México, los candidatos y los electores estarán tranquilos, o tendrán otro motivo para pensar en algo distinto a quién será alcalde, diputado local o federal, senador o gobernador.

A quienes les espera un trabajo cansado y difícil es a los representantes del INE que estarán en las casillas desde las siete de la mañana hasta quién sabe qué hora de la noche o la madrugada. Cuando se inicie el conteo de votos, los representantes de los partidos, que seguramente asistirán a las casillas con instrucciones precisas, discutirán y se inconformarán con cualquier motivo que les parezca que afecta a su partido o a su candidato, y se enfrentarán a los representantes del INE. A ver qué pasa.

Lo importante es votar. Por quien usted quiera, pero vote para fortalecer la democracia. Cada voto nulo es como decapitar a la democracia por la que tanto se ha luchado y tanto se quiere pisotear. El 1 de julio, todos a votar.— Tizimín, Yucatán.

manuelantonio1109@hotmail.com

Cronista y exalcalde de Tizimín

 

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