Fenómeno social en el mundo
José Guillermo Fournier Ramos (*)
En los últimos años el fenómeno migratorio ha ocupado un lugar importante dentro de la agenda de las relaciones internacionales y la discusión pública.
Si bien, no se trata de un tema nuevo, en la actualidad, la población parece ser más consciente de las implicaciones que conlleva el cruce de fronteras de millones de personas, diariamente, alrededor del mundo.
Al tratarse de un fenómeno complejo es preciso, en primera instancia, analizar las causas que motivan a la gente a abandonar sus países de origen para buscar nuevos horizontes donde desarrollarse. Pasar del caso a las causas es determinante para visualizar los retos y oportunidades, en esta materia, y dar respuesta a las asignaturas pendientes en el presente, así como la solución de posibles conflictos por gestarse en el futuro.
Desde luego, el factor económico juega un papel significativo. Prueba histórica de ello es el famoso “American Dream” que propició fuertes olas migratorias hacia los Estados Unidos de América en siglos anteriores. Aquellos viajeros compartían la esperanza de un futuro próspero para ellos y sus familias.
Sin duda, gran parte del impresionante crecimiento y consolidación de nuestro vecino del norte se debió a tal impulso de migrantes dispuestos a trabajar para construir un mejor porvenir con base en el esfuerzo.
Por otro lado, hemos atestiguado relevantes dinámicas de migración masiva como consecuencia de problemas sociales graves en algunas regiones. Así, cientos de miles de habitantes de países del Medio Oriente, donde hay inestabilidad política y conflictos bélicos, han optado por tomar el riesgo de emprender un periplo migratorio hacia el continente europeo. Esta condición ha sensibilizado a muchos sobre la necesidad de proteger los derechos humanos de los migrantes y refugiados.
No obstante, la ascendente presencia de minorías raciales y religiosas, producto de la migración, ha despertado viejos fantasmas en algunos países de Occidente, como lo son la xenofobia y el nacionalismo. Desde luego, es preocupante que germinen sentimientos de odio e intolerancia, pues estos han traído nefastas consecuencias en el pasado y amenazan con extenderse si no se realiza un esfuerzo por concientizar a la población respecto de los potenciales daños que pudieran provocar.
Frontera
Claro está que la migración no es un tópico ajeno a México. Compartimos 3 mil 169 kilómetros de frontera con Estados Unidos, siendo una de las más transitadas del planeta, además del extraordinario intercambio de bienes comerciales que se lleva al cabo a través de ella. El intercambio cultural que se da entre los estados fronterizos del norte y del sur es evidente, así como enriquecedor. Sin embargo, la extensión de dicha frontera implica retos por enfrentar, para lo cual se requiere de una colaboración profunda entre los gobiernos de ambas naciones.
El discurso de polarización que promueve la discriminación hacia los migrantes y el rechazo hacia lo extranjero no resuelve el problema, sino que, en todo caso, lo agudiza. Ante situaciones complejas, el humanismo debe prevalecer. Construir puentes de entendimiento es preferible a alzar muros de intolerancia. La migración es un fenómeno tan antiguo como la civilización humana, que no puede ni debe buscar erradicarse, sino hallar formas aceptables gestión con apego a los derechos de las personas y las sanas relaciones internacionales.
La crisis medio-ambiental ha ocasionado un alto impacto en las condiciones de vida en algunas zonas, lo cual resulta en escasez de agua, sequías prolongadas y elevadas temperaturas. Estos escenarios catastróficos, comienzan a orillar a la migración a miles de personas. Dicha tendencia se irá incrementando paulatinamente de no revertirse el calentamiento global, suponiendo trascendentales retos para la humanidad.
No olvidemos que las fronteras son ficciones políticas creadas por el ser humano. La migración es un evento natural, aunque requiere ser estudiado para solucionar las problemáticas que crean la necesidad de las personas a movilizarse en contra de su voluntad. Generemos conciencia en torno a la dignidad de los individuos y el sentido de solidaridad que se precisa para respetar a nuestros pares, así sean nacionales o extranjeros.— Mérida, Yucatán
fournier1993@hotmail.com
Licenciado en Derecho, maestro en administración pública y profesor universitario
La migración es un fenómeno tan antiguo como la civilización humana, que no puede ni debe buscar erradicarse
