Filiberto Pinelo Sansores
Editorial de Filiberto Pinelo Sansores

Filiberto Pinelo Sansores (*)

La agresividad del gobierno de facto de Bolivia no respeta ni siquiera principios del derecho internacional, existentes en todo el mundo a lo largo de décadas.

Ha mostrado su duro rostro golpista al exigir que le sean entregados asilados que México tiene en sus instalaciones diplomáticas con base en un derecho reconocido por todos los países civilizados, el de asilo.

A los golpistas no les ha importado involucrar a terceros países en su pleito.

Agredieron a miembros de la embajada española cuando hacían una visita a la embajadora mexicana en la residencia de ésta.

Como en cualquier país bananero, el gobierno de la autoproclamada presidenta boliviana Jeanine Áñez puso un cerco de policías y guaruras alrededor de la residencia mexicana para impedir que los miembros de la escolta de sus visitantes, la embajadora interina y el cónsul de España los recogieran al término de la reunión. Antes, los agentes habían llevado a los diplomáticos a la estancia y se habían retirado a cierta distancia a la espera de que concluyera la plática, calculada para 40 minutos; pero al regresar por ellos fueron agredidos por personal de la policía boliviana que los obligó a bajar de sus autos, mientras los filmaba y fotografiaba profusamente obligándolos, como reacción, a cubrirse el rostro con sus ropas.

El mentiroso gobierno boliviano de inmediato se puso a esparcir la rocambolesca versión de que “diplomáticos españoles y funcionarios de la embajada de España, encapuchados y al parecer armados, intentaron entrar, subrepticiamente, a la residencia de México en Bolivia, donde están asilados una decena de funcionarios del antiguo gobierno de Evo Morales, para sacarlos de ahí y hacerlos escapar”.

Peculiaridad

Además de violento, el de Añez es un gobierno que, como todo gorilato, carece de capacidad pensante. Este gobierno surgido de que una persona —su actual presidenta— que sin elecciones ni procesos democráticos sustitutivos, con el apoyo de militares y jefes de policía se proclamara como tal el 12 de noviembre, carece de la más elemental preparación para entender qué es el derecho de asilo y cómo opera e insiste en que se le entregue a determinado número de asilados solo porque así se le pega la gana. Afirma que esos asilados tienen órdenes de aprehensión por supuestos delitos cometidos después del golpe militar.

El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, informó que el pasado 15 de noviembre, antes de que la gobernante espuria se apoderara del cargo, se recibieron en la embajada de México en La Paz, capital de ese país, las solicitudes de asilo y honrando la tradición mexicana, se les otorgó éste y se pidió al gobierno boliviano la concesión de los salvoconductos necesarios para que los solicitantes abandonaran el país, sin obtener respuesta, “y fue hasta el 26 de noviembre, 11 días después de estar asilados, que se nos comunica por el gobierno de facto de Bolivia que hay órdenes de aprehensión en contra de cuatro de los asilados en la embajada de México”.

Es obvio que se trata de una patraña para que el gobierno mexicano expulse de sus instalaciones a esos asilados y los deje en manos de sus carniceros.

De acuerdo con el derecho internacional —ha dicho Ebrard— “lo que se impone es el derecho de asilo, dado que la orden de aprehensión se emitió 11 días después de estar los solicitantes en la sede diplomática de México”.

Beneficiados

El derecho de asilo es una tradición de la que podemos estar orgullosos los mexicanos.

Gracias a él han salvado la vida cientos de seres humanos.

Los casos más emblemáticos los encontramos en la apertura de nuestras puertas a la emigración española que en 1938 permitió la llegada de hombres y mujeres perseguidos por el fascismo que contribuyeron al desarrollo social y cultural de nuestro país.

De esa tradición se han beneficiado también perseguidos de otras latitudes como cuando en 1972 Pinochet impuso el terror en Chile y nuestra embajada ahí salvó la vida o de la cárcel a miles de perseguidos.

La generosidad del país no mira ideologías ni credos políticos para dar la mano a los seres humanos que por algún motivo son perseguidos en sus países.

La lista de perseguidos o que se sienten perseguidos y apelan a la generosidad de nuestro país es amplia. En ella se incluye a hombres y mujeres que en un momento dado requirieron el auxilio generoso de México. Entre ellos contamos al poeta cubano José Martí, al ruso León Trotsky, al político peruano Víctor Raúl Haya de la Torre, a la activista guatemalteca Rigoberta Menchú, al sha de Irán Mohamed Reza Pahlevi. Todavía el pasado 14 de mayo de este año dio asilo político a Franco Manuel Casella Lovaton, diputado federal venezolano de oposición.

La brutalidad intrínseca de los golpistas bolivianos que a partir de su levantamiento no han cejado en reprimir e imponer su voluntad al pueblo, se resume en el soez lenguaje usado por uno de sus representantes, el operador de Trump en Bolivia, Jorge “Tuto” Quiroga, quien insultó al presidente de México y aprovechándose de la distancia lo llamó matoncito, servil cobarde, sumiso y otros calificativos sacados de su repertorio de cantina. Este individuo, por cierto, aparece en muchas fotografías que circulan con amigos mexicanos de la misma filiación, entre los que destacan Fox y Calderón.

Reacciones

A través de su cuenta de Twitter, Fox compartió con regocijo un vídeo en el que Áñez crítica a López Obrador por dar asilo a quien fuera presidente de Bolivia y agregó: “Sobre advertencia no hay engaño ¡Despierta México!”; Calderón, el dueño de la nueva franquicia llamada “México Libre”, criticó “la carencia de la tradicional imparcialidad diplomática mexicana” y Damián Zepeda, senador del PAN, expresó que “en la crisis con Bolivia, el gobierno mexicano tiene mucha responsabilidad: porque afirma que fue golpe de Estado, ayuda a Evo, considerado delincuente; le permite su activismo político; llama gobierno de facto (a Bolivia); y está inmiscuido con encapuchados de España”.

Esto muestra que hay una parte de la sociedad que tiene ideas que discrepan del pensamiento democrático y creen que son válidos los golpes de estado cuando favorecen intereses de uno mismo o de su ideología. A veces parece que seguimos viviendo tiempos en que no faltaban los que por intereses propios o ideología viciada eran capaces de ir a Europa a buscar rey.— Mérida, Yucatán

fipica@prodigy.net.mx

Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa

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