Editorial

Crisis mundial por el coronavirus

Roger Antonio González Herrera (*)

Vamos a poner las cosas en claro, esta crisis mundial está desnudando con absoluta crudeza a los gobiernos del mundo y marcará “un antes y un después” en la forma como los ciudadanos se vinculan con sus autoridades.

Líderes políticos que, al principio, asumieron con falta de seriedad la amenaza de la pandemia decretada a raíz del Covid-19 tuvieron que tragarse sus palabras y aplicar (algunos con negligente improvisación y enviando a sus subalternos a realizar los anuncios) las medidas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud.

En el caso de nuestro país, es inaudito que el presidente de la República dedique el primer fin de semana (en plena fase 2) a sus giras populacheras y de contacto con la gente y, para colmo, exhibiéndose con la mamá del “Chapo” Guzmán en Badiraguato, a quien le dio la mano y con quien se mostró muy atento para atender la carta que le envió.

Resulta inaudito que pretenda distraer la atención del principal tema que debiera ocupar su agenda, salvar vidas de los mexicanos expuestos al coronavirus.

En realidad, Andrés Manuel López Obrador es el primero en dar el mal ejemplo de no quedarse en casa, al realizar una nueva gira de trabajo por Oaxaca en medio de la contingencia sanitaria y en franca e irresponsable rebeldía a las recomendaciones de su subsecretario Hugo López-Gatell.

La declaratoria de emergencia sanitaria realizada por el gobierno federal llega un poco tarde y luego de muchos resbalones de los máximos jerarcas de la autollamada “4T”, adolece también de medidas de apoyo real para la economía y, particularmente, para reactivar el empleo una vez superada la crisis.

El jefe del Ejecutivo federal ha negado tercamente el apoyo a las cámaras empresariales que piden estímulos fiscales. Sin embargo, en algunos estados, los gobernadores se adelantaron. Este es el caso del gobernador de Yucatán, Mauricio Vila Dosal, que ha ordenado medidas de apoyo directo a la gente, como el pago de los servicios básicos y la ayuda alimentaria que vendrá en los próximos días.

Vienen semanas difíciles y será la ocasión para demostrar la solidaridad cristiana hacia el prójimo. Hay familias enteras que se han quedado sin ingresos, porque literalmente vivían al día y comían del producto de su trabajo cotidiano.

Recordemos que, la mayor parte de la fuerza laboral mexicana, está en la economía informal.

El gran reto que viene es alimentario y de subsistencia. Los gobiernos tienen que ingeniárselas para que no falte la comida en la mesa de las familias recluidas en sus casas. Y estos, no son momentos de cálculos políticos o de revanchismos. Tampoco son tiempos de egoísmo y no es justo jugar con el hambre del pueblo, apostándole al fracaso de las estrategias del gobierno en turno. Los diputados deben tener altura de miras y ver el bosque completo.

Poner de antemano adjetivos discriminatorios y desfasados a quienes respaldan las iniciativas del gobernador, como decirles “petronilos”, es invitar a la irresponsabilidad. El paquete de iniciativas enviadas al Congreso del Estado contempla acciones, mecanismos de apoyo y recursos para reactivar el empleo y la economía el “día después” del coronavirus, es decir, una vez superada la pandemia.

¡Qué mal que los legisladores de oposición no estuvieron a la altura de lo que reclama este momento crítico! Ojalá rectifiquen y aprueben la solicitud del gobernador de acceder a recursos extraordinarios para generar 30 mil empleos directos una vez terminada la pandemia. La única manera de salir adelante después del Covid-19 es generando fuentes de empleo e ingresos para la gente, de ahí la urgencia de adelantarse a la otra crisis que viene.—Mérida, Yucatán

rogergonzalezh@hotmail.com

Profesor

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