Gobierno federal
Poco más de 139 mil millones de pesos costará el Tren Maya, uno de los proyectos emblemáticos del Presidente, Andrés Manuel López Obrador; proyecto, ampliamente cuestionado por diversas organizaciones civiles, empresariales y por los propios habitantes de la Península de Yucatán.
Entre los principales argumentos para oponerse al plan de la autollamada “4T”, se encuentra el hecho de que no es un proyecto surgido de las propias comunidades autóctonas, sino que está siendo impuesto; hay amplias posibilidades que se convierta en un “elefante blanco” porque, en el caso de la península, está bien comunicada y no hay una demanda real de pasajeros que no se pueda atender con lo existente; el proyecto condena a los habitantes de las poblaciones mayas a un futuro incierto, como empleados con sueldos bajos, mientras el gran negocio lo harán los amigos empresarios del Presidente y, finalmente, se afectará demoledoramente la flora y la fauna.
Del “Tren bala” de Ivonne Ortega al Tren Maya de AMLO no veo tantas diferencias, son el producto de la acelerada imaginación de políticos con aspiraciones mesiánicas.
Lo cierto es que, la visita del presidente López Obrador a Yucatán para poner en marcha el inicio de la construcción de un tramo del tren en Maxcanú, fue un exceso de irresponsabilidad y de insensibilidad en medio de la peor crisis sanitaria que se haya vivido en Yucatán y en todo México, con decenas de muertos a consecuencia del Covid-19 y de contagios, sin respuestas a la demanda de poner un freno al robo que comete la CFE con sus altas tarifas eléctricas y sin anuncios de planes para recuperar los miles de empleos que se están perdiendo a consecuencia de la pandemia.
Según el Coneval, la crisis del coronavirus sumirá en la pobreza a más de la mitad de la población de Yucatán (ascenderá a 1,800,000 personas) y se perderán 80 mil empleos. En respuesta, López Obrador continúa con la insensibilidad, al señalar que el aumento de las cifras de muertes por el Covid-19 se debe a “ajustes en el conteo” y que “no mentir y no robar ayuda a que no dé coronavirus”.
Sin duda, estamos en el peor de los escenarios posibles, con un presidente ajeno a la realidad que vive el pueblo y con la agravante de las inundaciones provocadas por los fenómenos meteorológicos de los últimos días que han generado millonarias pérdidas en el campo yucateco y enorme afectación en las viviendas de decenas de miles de yucatecos.
En esta situación, los yucatecos debemos entender que estamos solos y que hoy no debieran separarnos diferencias políticas partidistas. Si no nos ponemos las pilas, la situación será sumamente grave. Por eso, el llamado del presidente estatal del PAN, Asís Cano cetina, a los legisladores yucatecos para aprobar las solicitudes de créditos del gobernador, Mauricio Vila Dosal, y de varios alcaldes (entre ellos de Mérida, Progreso, Motul y Umán) para invertir en obra pública que genere empleos inmediatos, debe ser atendida en su justa dimensión. Es necesario reactivar la economía yucateca y, el motor para acelerar la creación de empleos, es la inversión productiva.
Argumentos para aprobar los créditos: tanto el Gobierno del Estado como los ayuntamientos han demostrado disciplina financiera y capacidad para manejar eficientemente sus recursos, no habrá afectación de los servicios públicos y crearán los mecanismos necesarios para generar transparencia en el manejo de los dineros, con instancias ciudadanas que vigilarán y controlarán los procesos.
El gobierno federal nos ha dejado solos y nos lleva al “despeñadero” con su insensibilidad y sus inútiles proyectos faraónicos; pero, si estamos unidos, saldremos adelante los yucatecos.— Mérida, Yucatán
rogergonzalezh@hotmail.com
Profesor
