Editorial

Consideraciones para la reelección de un cargo

Mario Maldonado Espinosa (*)

En México, como en nuestro estado, constitucionalmente ya se puede realizar la reelección de los cargos de regidores y diputados locales.

Hay países donde esta práctica es común, en EE.UU. por ejemplo.

Ocupar un cargo público y llegar con el voto de los ciudadanos es una responsabilidad para quien lo ostenta. Pero esta responsabilidad debe ser compartida con los propios electores, quienes son los que al final de cuentas tienen la oportunidad de refrendar o no a una persona o candidato al momento de reelegirse para un cargo.

Se ha dicho y escrito mucho de aquellas personas que llegan a los cargos públicos y no hacen nada de lo que se comprometieron en sus campañas. Prefirieron la comodidad de sus oficinas, cumplir con lo elemental y dejar pasar los tres años para los que fueron electos. Sin resultados.

Otros sin embargo, desde que asumen su encargo dan su máximo esfuerzo por cumplirle a los ciudadanos, por hacer todo lo que se comprometieron en las reuniones ciudadanas, medios de comunicación y plataformas electorales. Así, podemos ver servidores públicos que hacen hasta lo imposible por estar cerca de los ciudadanos, por atender sus demandas, presentar recursos legales, gestionar recursos económicos, resolver las necesidades de la gente como empleo, salud, educación, apoyos sociales, estar con ellos en los momentos de contingencia, estar con la gente necesitada y tener empatía con ellos, así como presentar iniciativas de ley que en verdad tengan impacto en la sociedad.

En fin, no pararon ni un solo día. Es entonces es cuando se está ante el dilema de que tres años no son suficientes para cumplirle a la ciudadanía y llevar al cabo todos los proyectos a los cuales se comprometieron los candidatos.

Desde luego que la reelección es el mejor medio para la rendición de cuentas del servidor público. Pero también se corre el riesgo de que las cosas se queden como estén, que pasen otros tres años y no pase nada favorable a la sociedad.

Por ello el escrutinio de los votantes debe ser con mucho cuidado al momento de depositar otra vez la confianza en una reelección de cargos.

La reelección será benéfica si quien la pretende da señales inequívocas de su buen trabajo, ya sea en un ayuntamiento o en el Congreso local, si hubo un esfuerzo por aprender más, si existió eficacia y eficiencia, si respetaron cabalmente las leyes, si fueron disciplinados y esforzados en el cargo.

La reelección da continuidad de los proyectos y programas, otorga estabilidad política, con regidores y diputados con experiencia en el cargo. Quien no dio seguimiento o no hizo el esfuerzo por hacer bien su trabajo, no tiene las cartas suficientes para presentarse ante una reelección.

En una reelección se corre el riesgo de ser castigados en las urnas si no se cumplió con la encomienda, pero también da la oportunidad de reconocer los logros que han tenido en el cargo quienes sí lo hicieron.

Hay proyectos que no se pueden concluir en un plazo corto. Con la reelección se puede dar continuidad a ellos. Por diversos motivos o por contingencias como las que tenemos ahora con el Covid 19 hay proyectos que no fue posible realizar; con la reelección se puede dar un puntual seguimiento a esos proyectos.

La reelección fortalece la confianza entre el ciudadano y los servidores públicos, da mejores resultados y profesionaliza la labor de los servidores cuando se cumple con los compromisos.

En la reelección lo primero que debe exigir el ciudadano es la rendición de cuentas, es decir, cómo, cuándo y dónde hizo su trabajo el servidor público que pretende reelegirse.

La reelección puede ser un premio o un castigo de los electores por el trabajo realizado o dejado de hacer a favor de los gobernados. Tenemos la decisión.— Mérida, Yucatán.

mariomaldonadoe@gmail.com

@mariomaldonadoe

Asesor jurídico

 

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