Los intereses ante las elecciones
Filiberto Pinelo Sansores (*)
Ha llegado al ridículo la actitud del grupo de gobernadores opuestos a cuanta política pública aplica el gobierno federal, que exigen que se les permita participar con mayor protagonismo en el plan de vacunación nacional o, en su defecto, adquirir sus propias vacunas y aplicarlas no obstante no hacer falta porque habrá vacunas para todos.
Según se ve, si no aparecen en las fotos de sus respectivos estados como los benefactores a los que el pueblo deba agradecerles la inmunización, fracasará el plan nacional de aquel gobierno.
Su desesperación es tal que los lleva a insistir con mucho ruido en su exigencia. Se explica porque, obviamente, se les está escapando la oportunidad de tener una bandera para favorecer a sus partidos, que ya son uno solo —agrupados en la plataforma opositora “Sí por México”—, al aproximarse la contienda electoral.
Piden que, o bien el gobierno federal, graciosamente, les entregue las vacunas —o parte de ellas—, que está comprando con su presupuesto o les permita adquirir las suyas con el de sus estados.
En la reunión de la Conago, el gobernador de Yucatán, Mauricio Vila, a nombre del grupo, exigió “replantear y mejorar” el plan para contribuir a que “la fase de vacunación masiva se realice de manera ordenada y eficiente”, porque “si nos equivocamos en el tema —sentenció— éste va a ser un error que vamos a pagar todos”.
Otro del bando afirmó que “los encargados de la estrategia de vacunación en las entidades son personas que carecen del conocimiento técnico”, mientras que nosotros tenemos gente preparada a la “que se ha hecho a un lado”.
Es decir, la descalificación absoluta de lo hecho por el gobierno federal para avalar una propuesta: que se les ceda la batuta en la vacunación o se les permita comprar sus vacunas y vacunar.
Uno de estos gobernadores autollamados federalistas, el de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, ha llevado el juego más lejos. Presumió que estaba a punto de adquirir la vacuna Sputnik V de Rusia e incluso que en su estado se instalaría un laboratorio de este país para producir vacunas contra Covid.
Y el de Jalisco, Enrique Alfaro, formó un “comité de trabajo” para dar seguimiento a la adquisición de 500 mil vacunas con el objetivo de avanzar y estar listos en caso de que sí se puedan comprar, esto para acompañar el Plan Nacional de Vacunación contra el Covid-19.
Pero ¿qué necesidad tienen de “acompañar” este plan, como lo quieren hacer, endeudando a sus estados más de lo que están pues el gobierno federal adquirirá vacunas para todos? Ninguna, pero quieren ponerse la cachucha de vacunadores porque tienen agendas ocultas tras sus “buenas intenciones”.
Por más que se les ha hecho ver que no es conveniente que un problema nacional de la envergadura de una pandemia deba ser enfrentado con un país dividido, como si fuéramos un puñado de pequeñas repúblicas y no un estado nacional, a ellos nada les importa.
Obsesionados como están con su propósito de conspirar contra el gobierno de la república, en mayor o menor medida, descaradamente unos, con la sonrisa en los labios otros, ahí siguen.
El grupo no quiere entender algo expresado por el doctor Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, en un mensaje que los tuvo como destinatarios: “Qué tal —les dijo— si en un estado fueran los municipios los que quisieran comprar la vacuna y cada quien la pone de la manera que quiera. Los mandatarios y las mandatarias estatales experimentarían directamente las consecuencias de ese desorden en donde cada quien quisiera hacer su voluntad de acuerdo a distintos modelos de interpretación de la salud pública”.
“Más aún —continuó— pensemos que al interior de un mismo municipio cada poblado quisiera tomar decisiones, compra vacunas y las pone de la manera que quiera; y, al interior de cada poblado, que cada colonia quisiera hacer lo suyo; y que en cada colonia, cada familia quisiera también hacer lo mismo. Cuando uno piensa en un orden, un diálogo, cuando uno piensa en el interés superior, generalmente, uno llega a la conclusión de que lo colectivo tiene que estar por encima de lo individual aunque se respeten los derechos individuales”.
El hecho de que sea el gobierno federal el que, de acuerdo con la ley, tenga la facultad de realizar la inmensa tarea que se ha echado a cuestas de organizar y llevar al cabo la vacunación de todo el país, responde a una realidad que esos gobernadores no entienden.
Las farmacéuticas que elaboran vacunas contra el Covid no tienen hoy capacidad suficiente para producir y entregar vacunas más que a una ínfima parte de países del mundo, razón por las que sólo las están vendiendo a gobiernos nacionales y no a estatales o provinciales dentro de un país. Quizás cuando la producción aumente aquéllos que hoy no pueden podrán comprarlas, pero cuando eso ocurra las elecciones ya habrán pasado.
No obstante, y dado que dirigentes del sector privado también solicitaron al gobierno federal se les permita participar en el proceso de vacunación, éstos sí con un argumento sólido, el de la necesidad de vacunar a sus empleados para el rápido regreso de sus negocios al estatus que guardaban antes de la pandemia.
El gobierno federal emitió este martes una disposición, publicada en el Diario Oficial de la Federación, que permite que entidades federativas y los particulares puedan adquirir vacunas observando reglas ahí establecidas.
Hicieron mucho ruido los gobernadores contestatarios enarbolando la bandera de que querían comprar sus vacunas para poder vacunar y el gobierno federal no los dejaba. Ahora tendrán libertad para adquirirlas y demostrar que es muy fácil conseguirlas como presumían. Tienen la pelota en su cancha.— Mérida, Yucatán.
fipica@prodigy.net.mx
Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa
