Y llegó la pandemia…
Cuando la pandemia de Covid comenzó a tomar aire y voló por todos los cielos del mundo contaminando y matando personas en forma indiscriminada sin respetar edad, condición social o raza, entendí que estábamos entrando a otra época.
Tal como hicimos de la Edad Moderna a la Contemporánea, cambiamos ahora de la Contemporánea a la de la Inteligencia Artificial (IA).
La Covid-19 nos está obligando a dejar en forma violenta y harto cruel por el elevado costo en la pérdida de vidas útiles, productivas y buenas, nuestra contemporaneidad, para meternos de lleno, aunque quizá no lo deseáramos ni estuviéramos todavía preparados para hacerlo, al mundo de la cibernética y la inmediatez.
Estamos viviendo la primera Gran Crisis del Siglo XXI. Y esto tiene un precio, mucha angustia y destrucción y como todo, también un beneficio. Nada volverá a ser igual. Hemos vivido en pleno siglo XXI momentos dramáticamente oscuros, como si todavía existiera feudalismo y vasallaje pero, con distintos ropajes. La causa? Un capitalismo brutal e inhumano que, azotaba cada vez con mayor fuerza desde el último cuarto del siglo XX, hasta extremarse en el primer quinto del XXI.
Los seres humanos se han enfrentado a través de todas las Edades (desde la de Piedra) a catástrofes y retos aparentemente insalvables y han logrado salir adelante cada vez que han tenido que encarar este tipo de cambios logrando sobrevivir. Y lo hacen con formas y tonos diferentes, tal como describe “El Economista”, en los 20 puntos que según su atinada visión sucederán por los efectos de la pandemia.
Por lo pronto nos enfrentamos ya a las guerras por la vacuna contra la Covid-19. Estados Unidos, China y Rusia a la cabeza, tanto en el descubrimiento como la distribución y las licencias. Al pillaje fatal que provoca una batalla campal en la que aparecen fraudes y vacunas falsas, aprovechando la desesperación de las personas por vacunarse y regresar a sus trabajos y medios para el sustento diario. Tanto en Salud como en Economía, vida cotidiana y sociedad civil, el mundo contempla atónito un escenario inédito. La actividad económica mundial se ha congelado; por tanto, es de esperarse que los costos humanitarios sean enormes.
En resumen, los 50 expertos de “El Economista”, de los 20 cambios que pronostican para 2021, resaltamos los siguientes: la continuidad del trabajo en línea, liberando espacios en calles y ciudades; el cierre de oficinas y corporativos enormes al igual que los viajes y congresos de trabajo para ser sustituidos por videollamadas y congresos asistidos por IA; el trabajo en línea desde cualquier punto del mundo será privilegiado sobre el presencial generando el mismo valor; todo se volverá realmente global, sin diferencia entre personal local o extranjero.
La empresa tecnológica fresca y nueva desplazará al modelo tradicional que imperó hasta ahora. Turismo, fuerza laboral, educación, médicos y hospitales se manejarán con tecnología a distancia. Habrá despidos masivos por el avance de la IA y transformación radical de hábitos personales. La electrónica se convertirá en el bien más importante a adquirir. El comercio en línea será mayor en algunos rubros en el año 2024. Los grandes centros comerciales quedarán atrapados en el tiempo. Habrá nuevos modelos de información y noticias.
El cambio climático será el tema por excelencia. Salud mental, energía, política y la destrucción de la clase media se volverán asuntos prioritarios a tratar. Será la era del emprendimiento social. Del regreso a lo natural y saludable. El lujo absurdo, boato, superficialidad, derroche inútil y ostentoso pasarán a la historia como obsoletos, para regresar a la sencillez, el ahorro y buenos hábitos. Adiós al acumular, al consumismo y al vivir solo para lo material. Sería imposible, por no hablar de locura, seguir haciendo lo mismo que antes de la pandemia.
Es el momento de descubrir y trazar nuevos caminos en todos los ámbitos. Desde el personal hasta el económico, pasando por el político, social y familiar. El “Pensamiento Lateral” del que habla Edward Bono sería empleado exitosamente al resolver los problemas “de manera imaginativa”, es decir, de forma indirecta y creativa. Lo que se llama hoy “estrategia no ortodoxa”.: desviarse del camino habitual en la resolución de problemas y provocar un “disparador del cambio” que privilegie la ampliación de criterios y de miras.
La resiliencia humana natural, combinada con la fortaleza de su espíritu logrará sobreponerse como siempre lo ha hecho, contra toda adversidad, destrozos e injusticias, para salir triunfante y victorioso, a pesar de todo, a pesar de todos. Por la vida. Para la vida, y siempre hacia la vida. Resurgir de entre las cenizas. Esperanza y destino. Esa es la historia de la humanidad a través de los siglos.— Merida, Yucatán.
maica482003@yahoo.com.mx
Abogada
