Construyendo la nueva normalidad
Por razones de trabajo, el martes pasado tuve la oportunidad de recorrer algunas arterias de Mérida. Nuestra urbe mostraba un intenso movimiento por el inicio del Tianguis Turístico inaugurado ese día por el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Me emocionó mucho observar que nuestra capital está recuperando de manera creciente el dinamismo de sus actividades económicas, sociales, culturales, deportivas y recreativas.
Al mirar cómo nuestra capital está volviendo a ponerse en movimiento, contrastaba esta esperanzadora imagen con el panorama desolador que veíamos en los peores meses de la pandemia, cuando nos mostrábamos como una escalofriante ciudad fantasmal donde las escuelas, negocios, centros culturales, establecimientos deportivos y espacios recreativos tuvieron que cerrar completamente en razón de la emergencia sanitaria que nos obligó a acatar el “Quédate en Casa” durante más de año y medio.
A decir verdad, la reactivación general de nuestra vida familiar, comunitaria y social representa algo parecido a “volver a respirar profundamente”, después de pasar por un inédito y asfixiante lapso en el que sentaron sus reales la incertidumbre, la angustia y los temores derivados del aislamiento social decretado por las autoridades sanitarias federales y estatales.
Tal vez el rubro de las actividades económicas —productivas, comerciales y de servicios— constituya el aspecto más apremiante de la reactivación en curso, toda vez que significa la vuelta al trabajo regular para miles de trabajadores, obreros, técnicos y empleados, con la consiguiente reanudación de los ingresos monetarios con los que día a día llevan el sustento a sus atribuladas familias.
Al volver a recibir sus salarios, los trabajadores y sus familias reanudan gradualmente sus ritmos de consumo y esto hace que el mercado interno —tan deprimido por la contingencia sanitaria— se reactive en su conjunto. Desde luego, a esta reanimación del consumo han contribuido y seguirán contribuyendo de manera significativa tanto las remesas que envían a sus comunidades de origen los miles de yucatecos residentes en los Estados Unidos como la millonaria derrama económica que llega a incontables familias populares y que proviene de los grandes programas sociales implementados por el gobierno de la 4T.
Educación
Mención especial debe hacerse del regreso a la presencialidad educativa, medida que, aunque se considere necesaria, sigue generando polémica, dudas y resistencias entre los alumnos, docentes y padres de familia por los naturales temores a los contagios.
Las orientaciones gubernamentales sobre el inminente retorno a las clases presenciales derivan de un innegable cambio en la situación actual que guarda la pandemia. El avance sustancial logrado por la campaña nacional de vacunación implica una plausible modificación de los nuevos escenarios que vivimos, ya que la mayor parte de la población vulnerable al virus ya está protegida contra posibles impactos severos en el caso de que algún inmunizado tenga el infortunio de contagiarse.
En este nuevo contexto que se abre paso, se estima que la presencialidad educativa va a seguir avanzando de manera sostenida en los meses por venir, por lo que es probable que a finales del primer trimestre de 2022 esta modalidad vuelva a ser dominante, aunque también es previsible que algunas actividades relacionadas con el quehacer educativo (reuniones de trabajo, exámenes de grado, conferencias, algunas gestiones, por ejemplo), podrán seguirse realizando de manera virtual.
Por otro aspecto, resulta altamente relevante la creciente reactivación de las actividades deportivas y recreativas. La apertura de parques, campos y otros espacios destinados a tales actividades —sean espontáneas u organizadas— también es fundamental para el sano esparcimiento, la convivencia y el merecido descanso de todas las familias.
Cultura
Otro ámbito no menos importante de la reactivación social en curso es sin duda la gradual reanudación de las actividades culturales y artísticas. Se trata de un aspecto esencial para la realización plena de la dimensión espiritual de los individuos, ya que acceder sin cortapisas a los sublimes bienes creados por el espíritu es una necesidad consustancial a la naturaleza de los seres humanos.
Al apostarle con optimismo a la paulatina reactivación de nuestra vida económica, social y cultural, debemos enfatizar que esta reactivación no debe implicar en modo alguno que debamos bajar la guardia en cuanto a las medidas sanitarias que es indispensable seguir observando, si es que en verdad no queremos vivir un indeseado rebrote de contagios.
Como se ha dicho de manera reiterada, la nueva normalidad que estamos construyendo entre todos implica un cambio en nuestras actitudes y prácticas sociales, pero sobre todo un cambio positivo en el mayor aprecio que debemos tener por todas las personas y sus familias: por sus vidas, su salud, su bienestar y su alegría. Que así sea.— Mérida, Yucatán
canek_1999@yahoo.com.mx
Doctor en Educación. Director de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán
