Actitudes
Ante la inminente llegada a mis 65 años de edad, inicié en meses pasados las gestiones para obtener la pensión de retiro ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, a la que tengo derecho por ley y por mi trayectoria laboral.
Por circunstancias de mi vida profesional —trabajé 30 años en México y llevo más de 15 en Estados Unidos— podré acceder a una pensión en ambos países, sin duda una situación especial que me permite cotejar los sistemas de retiro de las dos naciones.
Las comparaciones son, como sabemos, odiosas, pero en ocasiones necesarias para evaluar los puntos positivos y negativos con el ánimo de provocar mejoras en ambos casos.
Una primera ventaja del sistema norteamericano es su apertura y transparencia informativa. Desde que tuve derecho a una pensión en Estados Unidos —hace unos ocho años— recibo cada año por correo postal y/o electrónico un resumen de mis aportaciones al Seguro Social.
El reporte anual incluye además un cálculo sobre el monto de la pensión a recibir con base en la fecha del retiro; te puedes pensionar a los 65 años, pero la mejor opción financiera es a los 66 años y medio.
También el informe especifica los derechos y privilegios a recibir en caso de incapacidad o retiro anticipado, y los servicios médicos a recibir como pensionado, lo que en Norteamérica se conoce como Medicare.
En cambio, en México es prácticamente imposible conocer anticipadamente el monto de la pensión; en la página del IMSS existe una opción para calcularla pero no funciona correctamente.
Por recomendación contraté a un asesor de pensiones que realizó un cálculo previo que fue muy útil porque me dio una idea clara del monto al que tenía derecho y además me ofreció consejos útiles para el engorroso trámite.
Segunda ventaja del programa yanqui es que aun con la pandemia el trámite se puede realizar con facilidad a través del correo postal, por internet e incluso por teléfono.
En México la gestión es personal en las oficinas del IMSS, a la que hay que acudir muchas veces —en mi caso fueron alrededor de veinte—, hacer largas colas, ser rechazado por detalles menores y en medio de una desinformación espantosa.
Mi trámite lo llevé al cabo en la subdelegación del IMSS en Tijuana y debo reconocer que el personal fue siempre atento y cordial, sin embargo es evidente que muchos no conocen el proceso en su totalidad ante el alud de requisitos existentes.
El trámite para la baja patronal y otros detalles se realiza en una oficina de atención al público digna y amplia con unas diez ventanillas de atención. Pero para gestionar la pensión hay que acudir a una mini oficina dentro de una clínica de atención médica incómoda y hasta cierto punto riesgosa por un posible contagio del Covid-19.
Observé a decenas de personas de la tercera edad en sillas de ruedas, con muletas, enfermos y algunos con problemas de la vista que pasan horas y horas para concretar el trámite.
Una ventaja del sistema mexicano es el programa Modalidad 40, que permite reincorporarse al sistema del IMSS a quienes dejaron de cotizar en nómina más de cinco años. En mi caso este plan me permitió incrementar mi pensión a una cantidad más atractiva.
La segunda ventaja se refiere al aumento anual que registran las pensiones en México de acuerdo con el índice de inflación, además del pago de aguinaldo.
Fui informado que el primer depósito se realizaría a mi cuenta bancaria el primero de diciembre y efectivamente a temprana hora del pasado miércoles detecté una transferencia por el primer mes de pensión, además de un pago retroactivo por los meses atrasados.
El sistema mexicano es evidentemente más complicado, la pensión se calcula con base en tres factores: las semanas cotizadas, el promedio de ingresos de los últimos cinco años y la edad del trabajador. En el estadounidense básicamente se calcula un promedio global de ingresos y la edad del jubilado.
Lo cierto es que la pensión es un derecho ganado a pulso por los trabajadores mexicanos y como tal se requiere que el gobierno mexicano facilite al máximo su gestión y al mismo tiempo brinde amplio respeto al tiempo, la salud y la edad de las mujeres y hombres en retiro.
Noticia final…
Un acierto el incremento del 22 por ciento a los salarios mínimos en el 2022 para fijarse en 172.87 diarios en general y 260.34 en la frontera norte del país. Para superar la pobreza de México es vital que los salarios sean justos y remunerativos.— Hermosillo, Sonora.
jhealy1957@gmail.com
Periodista
