Foto: Valerio Caamal Balám)

Insultó, injurió, calumnió, mintió, repitió las respuestas peñistas cuando la “casa blanca”, divagó durante 22 minutos… pero el presidente no pudo desmentir una sola frase del reportaje sobre las casonas y los lujos con los que vive su hijo: cine privado, alberca de 23 metros, camioneta Mercedes Benz.

En esa larga y desordenada perorata —el odio como combustible—, el presidente dijo una mentira gigantesca: “en este gobierno no tienen influencia mis hijos”. Esta frase expone tremendamente a sus propios hijos. Esa frase lo va a perseguir.

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