Insultó, injurió, calumnió, mintió, repitió las respuestas peñistas cuando la “casa blanca”, divagó durante 22 minutos… pero el presidente no pudo desmentir una sola frase del reportaje sobre las casonas y los lujos con los que vive su hijo: cine privado, alberca de 23 metros, camioneta Mercedes Benz.
En esa larga y desordenada perorata —el odio como combustible—, el presidente dijo una mentira gigantesca: “en este gobierno no tienen influencia mis hijos”. Esta frase expone tremendamente a sus propios hijos. Esa frase lo va a perseguir.
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