Uno de los titulares más repetidos en los medios de comunicación este año ha sido la caída de las Bolsas de Valores en todo el mundo. El Covid, la guerra en Ucrania, la inflación y el aumento en las tasas de interés las han golpeado fuertemente.

En estos últimos meses, he recibido a varias personas que buscan una segunda opinión sobre qué hacer con sus inversiones en renta variable. Si deben salirse, o quedarse y aguantar. “Es que ya no quiero tener más pérdidas” me comentan, y les aclaro que no son pérdidas, sino minusvalías.

Se le llama minusvalía a la disminución momentánea que afecta el valor de un bien. Si ayer compré una acción a un precio de $50 y, por situaciones en el mercado, su precio hoy es de $48, tengo una minusvalía de $2. Mi inversión ha bajado su valor, pero aún no tengo una pérdida, porque mañana tal vez el precio de la acción pueda volver a subir. La minusvalía se convertiría en pérdida solo si vendo la acción.

También podría pasar que la acción que compré en $50, subiera de precio a $53. En ese caso tendría una plusvalía de $3, que solo se convertiría en una ganancia si vendo la acción.

Las inversiones en instrumentos de renta variable continuamente tienen plusvalías y minusvalías, que solo se convierten en ganancias o pérdidas en el momento en el que se venden.

Algunas personas dirán: “yo no invierto en acciones, ni en instrumentos de renta variable, esto no me incumbe.” Para todas las personas que sean empleadas y tienen una Afore, los invito a revisar sus últimos estados de cuenta. Podrán observar que el saldo de su cuenta individual ha bajado. Esto ocurre porque las Afores invierten una parte del dinero de los trabajadores en instrumentos de renta variable, como las acciones, y lo hacen porque en el largo plazo está comprobadísimo que la Bolsa de Valores deja mejores rendimientos que otros instrumentos.

Si las Afores sólo invirtieran en instrumentos muy seguros, al final tendrían un rendimiento bajo, que haría que el trabajador tuviera menos dinero para su pensión. Las Afores invierten en diferentes fondos de inversión llamados SIEFORES (Sociedad de Inversión Especializada de Fondos para el Retiro), que según la edad de los trabajadores tienen un portafolio con un diferente nivel de riesgo y rendimiento.

Nuestro ahorro para el retiro también está sufriendo minusvalías, pero hay que mantener la calma y recordar que es una inversión a largo plazo.

Recientemente acudí a una institución financiera a realizar un trámite y mientras esperaba, uno de sus vendedores de Afores me abordó rápidamente y me dijo: “señora, ¿se ha dado cuenta de que su Afore ha estado teniendo pérdidas en los últimos meses?” Me enojó que me quisiera manipular para cambiar de Afore y lo corregí diciéndole que era muy importante que usara los términos correctos, porque mi Afore no tenía pérdidas, tenía minusvalías; que en ese momento todas las Afores estaban pasando por una situación similar debido al entorno económico, y le aclaré que si cambiaba de Afore, entonces sí tendría pérdidas.

Las Bolsas de Valores han caído y seguirán cayendo. Para quienes tenemos inversiones en renta variable, tal vez lo peor no ha llegado y solo queda aguantar. Si no se requiere el dinero de manera urgente, no hay que convertir las minusvalías en pérdidas.

En los mercados financieros hay diferentes tipos de instrumentos. Algunos nos llevarán a nuestra meta por una ruta más segura y lenta, mientras que con otros podremos llegar más rápido y obtener mejores ganancias, pero será como subirnos a una montaña rusa. Antes de hacer una inversión, pregúntele bien a su asesor a qué se va a subir, cuando podrá bajarse y pregúntese si podrá sobrellevar el viaje.— Mérida, Yucatán.

marisol.cen@kookayfinanzas.com

@kookayfinanzas

Profesora Universitaria y Consultora Financiera

 

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