El Isstey ha sido saqueado desde sus entrañas. Sin consideración alguna, sin pensar en los derechos de los agremiados, sin tentarse el corazón, dos gobiernos estatales, cuando menos, hicieron de las suyas con el dinero y bienes inmuebles.

Gastos suntuosos, aportaciones de los derechohabientes utilizadas para campañas políticas, pagos del gobierno estatal que no entraban a las arcas, salarios jugosos de jubilaciones, para los amigos, familiares y compadres, fueron hundiendo a poco a poco a la institución.

La gobernadora Ivonne Ortega Pacheco, durante su administración, no pagó al Isstey 2,259 millones de pesos de las aportaciones que le correspondían al gobierno estatal. Hubo denuncias, protestas; sin embargo con este quebranto económico llegó el fin de su quinquenio.

Con Rolando Zapata se pensó que el gobierno pondría las finanzas en su lugar y realizaría investigaciones para sancionar estos abusos.

Pero en vez de investigar y corregir la situación financiera, el gobernante trató de tapar los hoyancos económicos, silenciar las inquietudes y, lo peor, siguió el mismo camino de su antecesora y hundió más la frágil economía.

Ante estos abusos, saqueos y corrupción desmedida de estos dos gobiernos, el Isstey se fue a pique y las jubilaciones y pensiones peligran, a tal grado que si no hay resolución en esta administración, el Isstey se hundiría completamente en unos años.

Pero, ¿dónde está el dinero? Es la pregunta que todos se hacen cuando se habla de la situación económica del Isstey.

A los derechohabientes en forma religiosa se les descontaban las aportaciones para la institución de sus salarios, por tanto había el dinero que cada mes entraba a las arcas, así como lo que generaba el Centro Vacacional, la tienda y la aportación del gobierno estatal. Por tanto, la economía estaba fortalecida y asegurada.

Empero, para los funcionarios y gobernantes esa institución se convirtió en una mina de oro. Comenzaron a surgir los préstamos para otras dependencias, se desviaba dinero para las campañas, se otorgaron jubilaciones suntuosas a los amigos y a fortalecer los bolsillos y bolsos de los funcionarios.

Y la “caja chica” de los gobiernos nació para fortalecer los proyectos personales de toda esa banda de depredadores y debilitar así, poco a poco, el patrimonio de los trabajadores al servicio del Estado.

Ahora, ante la crisis económica que vive el Isstey, el gobernador, en visita y entrevista al Diario, señaló que, aunque tenga un costo político, llegará al fondo del problema, además, expresó que se sabe, con nombre y apellidos, quienes saquearon a esta institución.

Veamos. ¿Costo político si se investiga y sanciona a los culpables de esta crisis? Todo lo contrario, si Mauricio Vila investiga a fondo y da a conocer los nombres de funcionarios, directores de la institución y gobernadores y los lleva ante la justicia, además de devolver el dinero, los trabajadores adscritos a esta dependencia y los yucatecos todos aplaudiríamos de pie y a rabiar esta valerosa acción.

Pero si todo sigue igual y se busca con préstamos medio tapar los baches económicos y con una reforma de ley barnizar el óxido de la institución, entonces sí habría un alto costo político para él, y sería cómplice de la debacle económica por no resolver de fondo el problema.

Los diputados locales están escuchando a organizaciones, líderes y ciudadanos sobre esta situación agónica que vive el Isstey, pero los legisladores son los primeros que guardan silencio ante irregularidades y denuncias del gobernante. En el ayer, los diputados de ese momento callaron por la situación que se avizoraba, de las deudas y el dinero que no aportaba el gobierno de Ivonne a la institución.

Los diputados están para aceptar con el dedo levantado los préstamos de los gobernantes, los desorbitados proyectos sin función práctica, como el Museo del Mundo Maya y el Estadio Sustentable, y ponerse de hinojos ante el gobernante en turno. No van a exigir investigación, ni sanciones a funcionarios y gobernantes del ayer reciente.

Los culpables del quebranto económico del Isstey tienen rostro, nombres y apellidos. Ellos y ellas no se tentaron el corazón para dejar en la ruina económica a esa institución. Están gozando ahora de lo que saquearon, mientras los trabajadores viven en angustia porque peligran las pensiones.

Los yucatecos y la justicia reclaman la presencia de esos saqueadores. El gobierno de Vila tiene la oportunidad de crecer o de hundirse también en la complicidad. ¿Olvido y hundimiento del Isstey o castigo a los culpables de esta estafa maestra? Se aplaudiría ver a algunos detrás de las rejas por este saqueo descomunal.

Gobernador, usted tiene la palabra. A la historia a través de la puerta grande por ser salvador del Isstey, que está al borde del colapso, como usted mismo señaló, o al patio trasero por su silencio cómplice y patear la lata para el próximo gobierno.— Mérida, Yucatán.

Profesor

 

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