Con grato asombro observamos que las últimas semanas de 2022 han estado transcurriendo con gran celeridad e inusitada intensidad. Unos de los rasgos distintivos de este agitado fin de año es la reactivación general de nuestra vida económica, social, recreativa y cultural.
Este hecho resulta altamente aleccionador y muy emotivo, en razón de que a finales de los años 2020 y 2021 el panorama fue desolador y angustiante con motivo de la horrenda pandemia de la que, por fortuna, hemos logrado salir, y que nos obligó a paralizar abruptamente los principales ámbitos de nuestra vida cotidiana y festiva.
En estos días nos emociona sobremanera ser partícipes de la gran movilidad que hemos recuperado como la sociedad participativa, dinámica y plural que somos, al ver a ríos de gente hacer sus compras navideñas, acudir a los espectáculos artísticos y culturales, disfrutar los espacios públicos y asistir en plan familiar a los múltiples restaurantes, merenderos y bares que funcionan en nuestra capital y en el interior del estado.
Más allá de los análisis críticos que puedan hacerse sobre el consumismo mercantilista que caracteriza a esta época del año, debemos valorar como altamente positiva esta reactivación general que vive Yucatán y el país en su conjunto, pues esto implica que, a pesar de las adversidades derivadas del entorno interno y del contexto exterior —incesante violencia, polarización política, inflación internacional, etcétera— considero que estamos saliendo adelante de manera gradual y sostenida en el actual periodo pospandemia.
Es así que, afortunadamente, la mayoría de las empresas y establecimientos económicos han recuperado sus ritmos de operación, circunstancia que ha propiciado la reanimación del empleo y del consumo interno, máxime en estas fechas en las que se ha entregado a miles de jefes y jefas de familia el tan esperado aguinaldo, el cual esperamos que haya sido generoso por parte de los dueños del capital.
Por añadidura, y no menos importante, se ha recuperado la actividad artística y cultural en los distintos espacios y recintos destinados para este ámbito fundamental de nuestra convivencia, recuperación en la cual han jugado un papel crucial tanto las autoridades culturales estatales y municipales, como la gran cantidad de creadores independientes que han retomado con bríos sus distintas ofertas para disfrute de toda la sociedad.
En esta tesitura, hace unos días el Ayuntamiento de Mérida anunció con bombo y platillos el tan esperado Mérida Fest, que comprende más de 200 eventos gratuitos, siendo un magno programa con el que los habitantes de esta urbe, sus comisarías y sus municipios vecinos celebraremos el 481 aniversario de la fundación de nuestra ciudad capital.
Pero ocurre, caros lectores, que en estos intensos escenarios decembrinos no todo es miel sobre hojuelas.
Sucede que, en la anticipada disputa por el poder político que estamos viviendo, el fin de año es ocasión que aprovechan con creces los principales suspirantes a los distintos cargos de elección popular que estarán en juego en la madre de todas las batallas: las elecciones concurrentes a realizarse en 2024.
Estos actores ofrecen por estos días multitudinarias “posadas navideñas” a sus simpatizantes y adláteres, que en realidad son eventos de franco proselitismo político, amén de ser ilegales y de utilizar inmoralmente cuantiosos recursos del erario para este cuestionable fin.
También es de lamentarse y condenarse la reciente muerte de Roberto Lanz Hernández como resultado del presunto trato brutal que le dio la policía municipal de Progreso, terrible caso que se suma a muchos otros crímenes cometidos por las corporaciones policíacas, sin que las autoridades estatales y municipales se ocupen de investigar y castigar ejemplarmente a los culpables, amén del desvergonzado silencio que a este respecto guarda la flamante y costosa Comisión Estatal de Derechos Humanos.
Finalmente, ha resultado una pérdida irreparable el sensible deceso del reconocido artista Salim Alcocer Lixa, Tío Salim, un verdadero ícono para muchas generaciones de niños, adolescentes y adultos, y a quien recientemente pude acompañar con mis nietos y nietas en la función de gala con la que celebró sus bodas de oro con el arte de la magia y la comunicación con sentido comunitario. QEPD.
Este columnista desea a todas las familias de la Península que sigan disfrutando estas fiestas de fin de año con paz, alegría y abundante salud. ¡Muchas felicidades!— Mérida, Yucatán.
canek_1999@ yahoo.com.mx
Doctor en Educación. Director de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán
