No hay motivos para ser pesimistas con respecto a lo que sucederá en nuestro país con la llegada del nuevo año.

Por el contrario, los hay para pensar que, conducido por el gobierno de la 4T, México se encamina a mejores estadios a pesar de los contratiempos —unos graves, otros menos— que se le atraviesan en el camino.

Nuestro país va con paso firme hacia las metas que esta administración se propuso, desde que en diciembre de 2018, inició su marcha.

Las emblemáticas obras que desde el principio se anunciaron y otras que surgieron en el trayecto se han terminado o se terminarán en el nuevo año; los programas sociales que benefician a decenas de millones de personas no sólo se amplían, incluyendo cada vez a más personas, sino incrementan la cuantía de sus montos; el esfuerzo por pacificar al país, está dando frutos, no obstante episodios indeseados suscitados por fuerzas interesadas en lo contrario —como el intento de asesinato de un periodista de renombra, que, de inmediato, fue usado como ariete para intentar callar la boca al presidente exigiéndole que cancele sus “mañaneras”—; los esfuerzos por mejorar educación y salud y otros servicios siguen adelante con paso firme.

A pesar del negacionismo de “expertos” y comentaristas interesados en denostarlo, el esfuerzo que el gobierno de AMLO está haciendo por levantar la economía y mejorar las condiciones de vida y laborales de los mexicanos -en un entorno difícil por la situación internacional y las graves consecuencias del latrocinio de gobernantes y cómplices que durante 35 años saquearon al país- está dando resultados, a pesar de las enormes dificultades.

México abrirá el nuevo año con un número récord de trabajadores afiliados al IMSS. En noviembre pasado se crearon 101 mil 275 nuevos puestos de trabajo, por lo que la afiliación a la institución se ubicó en 21 millones 718 mil 601 personas con empleo formal en el país. Éste no ha dejado de crecer una vez que los estragos de la pandemia comenzaron a disminuir y los efectos de la política de empleo del gobierno empezaron a surtir sus efectos plenos.

Es preciso matizar que, probablemente, el número de los empleados afiliados al IMSS disminuya en enero por la práctica de algunos grandes empresarios que acostumbran a despedir trabajadores en diciembre para no pagarles prestaciones e interrumpir la continuidad de su tiempo laboral en sus empresas, aunque luego los vuelvan a contratar en los meses subsiguientes; éste es lastre que se arrastra de tiempo atrás. Aún así el saldo es positivo.

A lo anterior debe aunarse que el nuevo año inicia con otro avance, éste en el salario promedio de los trabajadores afiliados al IMSS que llegará a casi 15 mil pesos mensuales.

Sumado a esto el aumento del salario mínimo de 20 % hace que los trabajadores en general están en mejores condiciones para hacer frente a las dificultades de la vida que en gobiernos anteriores cuando veían, indefensos cómo su poder adquisitivo iba decayendo estrepitosamente.

El combate a la inflación ha estado entre las prioridades de este gobierno, el cual, en este ámbito, ha matado dos pájaros de un tiro. Primero, con el subsidio a las gasolinas, porque logró que un mal que asoló a los mexicanos durante décadas -el alza continua, a veces, cada semana- de los energéticos, por fin se terminara y, segundo, porque con dicho control ha conseguido que la inflación no se dispare como en otros países. Gracias a estas y otras medidas, la inflación es menor en México que en otros países de América y Europa.

El próximo año comenzarán a dar fruto las grandes obras del sexenio y, en consecuencia, serán mejores las condiciones de vida de los mexicanos.

En julio de 2003 iniciarán las pruebas del Tren Maya y en diciembre éste será inaugurado. En este mismo año serán puestos en operación aeropuertos, puentes, carreteras, otras vías férreas como el Tren México-Toluca y el tren del Istmo.

Se crearán nuevos parques ecológicos en el país, particularmente en la Península de Yucatán; se está produciendo en plantas de Pemex y otras millones de toneladas de fertilizantes para ser distribuidos gratuitamente entre los productores agrícolas con el fin de aumentar la producción en este rubro.

A diferencia de gobiernos anteriores, éste no ha subido los impuestos en los cuatro años que lleva ni mucho menos los subirá en su quinto.

Los voraces gobernantes prianistas, año a año los elevaban y contribuían a la elevación de precios. Los empresarios hoy no tienen el pretexto para decir que el gobierno les sube los impuestos y que por eso se ven obligados a subir los precios; no tiene, en consecuencia, por qué haber cuesta de enero. Los gobiernos, locales y federales, deben estar vigilantes para que no la haya. A menos que, como acostumbran el de Mérida y el del Estado yucateco, le metan cuchillo al bolsillo de los yucatecos.

No tiene desperdicio la encuesta de Ipsos publicada por el Diario el pasado 22 de diciembre. El sondeo fue hecho en 36 países. Según ella, a diferencia de los ciudadanos del resto de los países, “los mexicanos destacaron por su optimismo respecto a 2023 y la situación que vivirá la economía en el próximo año”. De acuerdo con él, “85 % cree que 2023 será mejor año y 56 % considera que la economía mejorará”, lo que contrasta con el promedio internacional del estudio pues en él, en promedio, “sólo 65 % considera que el próximo año será mejor y 46 % cree que la economía se fortalecerá”. Hacía tiempo que un optimismo así no se manifestaba en México.

La derecha se quedará con un palmo de narices en sus intentos por hacer que disminuya el apoyo del pueblo al gobierno de AMLO porque tal adhesión es fruto de lo éste ha hecho durante el tiempo que lleva su mandato y lo que está en puerta.

Este primero de enero, las pensiones de los adultos mayores recibirán un incremento del 25 por ciento. Este no es un gobierno que quita, como los de la tragedia de los 35 años del PRIAN, sino que da. Por todo esto, feliz año a mis lectores.— Mérida, Yucatán.

fipica@prodigy.net.mx

Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa

 

 

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