Editorial

Jorge López González: Urgen medidas para cuidar el agua

miércoles, 3 de agosto de 2022 · 01:30

El acuífero que subyace la ciudad de Mérida está contaminado ¿en qué grado? eso habrá que analizar para comprender la manera de revertirlo paulatinamente y, sin demora, establecer acciones, obras y políticas agresivas para su cuidado y preservación.

El agua subterránea en Mérida y por extensión en Yucatán es la única fuente de abastecimiento tanto para agua potable como para las distintas actividades de la población; y es asimismo receptor de las aguas de desecho que se generan.

Existen problemas de calidad a causa de la alta permeabilidad del suelo calizo de origen kárstico, lo que hace al acuífero muy vulnerable a la contaminación debido a la mala disposición de aguas residuales, fosas sépticas en mal estado, aguas pluviales y otros factores como lixiviados de basureros a cielo abierto.

Si bien Mérida tiene en el subsuelo un gran manto de agua dulce, a diario se enfrenta a una variedad de contaminantes como los sumideros y pozos convertidos en “fosas sépticas”, actividades como la ganadería, las granjas porcícolas y avícolas, desechos fecales, pesticidas, aceites comestibles y automotrices, pilas eléctricas, etc., que se tiran y cuyos productos químicos se filtran al subsuelo.

¿Cómo se contaminó el acuífero? haciendo historia en la Mérida colonial se siguieron las costumbres de las ciudades españolas, las cuales no contaban con sistemas formales y todo se desechaba mediante drenaje natural en el caso de las aguas de lluvia y usando los patios o las calles para las aguas residuales, y así transcurren 350 años de vida y crecimiento de la ciudad.

No fue sino hasta principios del siglo XX cuando se inicia la construcción de un sistema de desagüe que consistió en perforar pozos en los cruzamientos de las calles, uno en cada esquina, de un metro de diámetro por seis metros de profundidad que se usaban para decantar los desechos sólidos en crudo, el exceso del agua pasaba a un pozo absorbente central que llegaba hasta 10 metros de profundidad. En resumen, se unían las aguas pluviales con las aguas negras las cuales fluían directamente al acuífero. Los encharcamientos en la ciudad en la época de lluvias eran frecuentes, insalubres y de larga duración.

En algunos años este sistema de alcantarillado inutilizó el primer manto del que se abastecía la ciudad mediante pozos domésticos, cuyas aguas se extraían usando la tecnología eólica de las veletas, muy abundantes en la ciudad hasta la segunda parte de la década de 1960, cuando comienza su declinación.

Durante esa época, el presidente de la República, Gustavo Díaz Ordaz, en gira por el estado opinó que los yucatecos tomaban caldo de microbios y es cuando se canalizan esfuerzos e inversiones para construir la primera planta potabilizadora de la ciudad. Dicha planta se inaugura en 1963, para abastecer a una ciudad de unos 250,000 habitantes, al sur de la ciudad por el rumbo de la comisaría de Molas; (siendo la razón técnica que el acuífero de la ciudad fluye predominantemente de sur a norte por lo que esa zona estaba libre de contaminantes). Dicha planta aún hoy está en uso a casi 60 años de su inauguración.

Con la llegada del nuevo sistema de abastecimiento terminaron por abandonarse definitivamente los pozos caseros, invirtiendo sus funciones originales para acabar como cloacas o sumideros con lo que la contaminación del acuífero se aceleró. Para alcanzar agua con menor grado de contaminación se procedió a hacer perforaciones cada vez más profundas rondando los 30 metros; pero eso conduce a otro problema del que hay que tener cuidado ya que existe una limitante que es la interfase salina o frontera que divide agua dulce y salada en la cual por diferencia de densidades el agua dulce está arriba de la salada. En la actualidad, en el primer cuadro de la ciudad, aún existen infinidad de viviendas y comercios en los cuales sus habitantes no saben a dónde van a dar sus aguas residuales, ignorando que están contribuyendo a la contaminación del agua subterránea. Si a eso se le agrega que a partir de la década de 1990 ha habido un “boom” de adquisición por parte de nacionales y extranjeros de casas antiguas del centro y de los barrios principales como Santiago, San Juan, Santa Lucía, Mejorada, La Ermita, entre otros, así como la conversión de muchas casas habitación a comercios, restaurantes y hoteles, en donde los nuevos dueños conservaron la esencia señorial de las casas, pero ignoraron el destino de las aguas residuales. Por lo anterior y de acuerdo con especialistas, el primer manto está contaminado principalmente por materia fecal.

En el siglo XXI para entender con claridad hay dos tipos de drenaje; el pluvial que se encarga de recoger, tratar y disponer las aguas de las lluvias y el sanitario que se encarga de recoger, tratar y disponer las aguas de desecho provenientes de casas, comercios e industrias.

El drenaje pluvial en la Mérida actual se realiza mediante pozos de absorción de hasta 12 metros de profundidad dotados de cajas areneras con rejillas para retener basura, los cuales cubren un área tributaria de 600 m2 promedio; como resultado, todas las aguas que han caído sobre pavimento y banquetas finalmente llegarán en crudo al acuífero. En cuanto al drenaje sanitario, la reglamentación vigente indica que; toda edificación deberá contar con un sistema de recolección de aguas residuales propio y exclusivo, que deberá estar conectado al sistema de alcantarillado en las zonas en que éste exista, (con las plantas de tratamiento que operan actualmente en Mérida, se tendría una cobertura de 10% en el mejor de los casos).

Si la edificación se encuentra fuera del perímetro de las redes de alcantarillado, la reglamentación denota que las aguas residuales deberán ser conducidas a un sistema de tratamiento propio de cada vivienda, (la cobertura actual en este sentido prevalece en las zonas residenciales construidas ahora”.

Asimismo, dicha reglamentación expresa que en ningún caso, las aguas residuales podrán ser descargadas en cenotes, cuevas o pozos que lleguen al nivel freático y en general en ningún elemento que tenga comunicación directa con dicho nivel. En resumen, la reglamentación existe y es vigente de 2004 en adelante para toda construcción nueva o remodelada; para lo ya construido no existe plan, por lo que la contaminación continúa.

Una vez que el acuífero se contamina, la implementación de técnicas para la detección, monitoreo y remediación de la contaminación es un proceso complejo, largo, costoso y parcialmente efectivo y es por ello necesario enfocar los esfuerzos, las tecnologías y las estrategias para actuar ya. Urgen medidas drásticas para frenar la contaminación. —Mérida, Yucatán Se considera que la Península y el Estado de Yucatán, son las zonas más privilegiadas del país respecto a la disponibilidad y abasto de agua, por lo que si no se actúa ahora la contaminación del acuífero seguirá inexorablemente y en el futuro podría ser poco apta para consumo humano, se hace notar también que debido a las corrientes que hay en las aguas subterráneas, el arrastre de contaminación en los mantos freáticos llega a los humedales de la costa y al mar.

Para concluir este artículo, el cual ha pasado de ser una llamada de atención a un verdadero asunto de seguridad peninsular y estatal, se citan datos de un reciente informe de la CONAGUA dado a conocer mediante el consejo de cuenca península de yucatán. el cual informa sobre la disminución de 59% de disponibilidad de agua a nivel peninsular, pasando de 5,759 millones de metros cúbicos por año medidos y monitoreados en 2003, a 2,386 millones de metros cúbicos en 2020. Lo anterior indica que la recarga del acuífero se ha alterado de manera significativa, por lo que ahora se afronta una emergencia en cantidad y calidad.

Complementaria; en 2002, se inicia la construcción de baños completos dotados de tanque séptico biodigestor el cual es un tratamiento primario de aguas residuales domésticas para zonas donde no existe alcantarillado sanitario, como solución para disminuir el fecalismo al aire libre en gran parte de las poblaciones del estado e incluso la zona sur de la ciudad y en prácticamente todas las comisarías del municipio de Mérida, como solución para frenar la contaminación del freático y del medio ambiente; 20 años han pasado y esa obra pública aún es prioritaria. En la misma forma, una manera de atacar el problema de contaminación del acuífero en la ciudad y en el estado de Yucatán en general, es la implementación de políticas públicas orientadas a dotar de tanque biodigestor en todas las casas de la ciudad de Mérida que están contaminando el acuífero, dicha labor deberá tener cobertura estatal; será una labor con competencia de varios gobiernos y habrá que iniciar cuanto antes.

 

 

 

 

 

jorgelopezglez@hotmail.com

Consultor y maestro en Hidráulica e Hidrología. Universidad Marista de Mérida

 

 

 

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