Los secretarios Rocío Nahle García, Rosa Icela Rodríguez, Jorge Nuño Lara, Rogelio Ramírez de la O y Jorge Alcocer Varela, y el director Luis Meneses Murillo fueron pisoteados de fea manera el martes pasado en esta ciudad. Su función es encabezar las secretarías de Energía, Seguridad ciudadana, Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Hacienda y Salud, así como la Comisión Nacional Forestal, respectivamente.
A estos funcionarios y sus respectivas tareas atropelló la visita que hizo esta semana a Mérida el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández. Ellos y sus funciones fueron hechos a un lado dejando sus tareas en manos del secretario de Gobernación, el encargado de la política interna del país, quien anunció acciones relacionadas con la ampliación del Puerto de Altura de Progreso.
¿De cuándo acá un desarrollo de infraestructura portuaria, de obras e incluso de energía es presentado, apoyado y negociado por un secretario de Gobernación? ¿En qué momento llegamos a que un ministro del Interior se ponga a pontificar sobre créditos y deuda estatales?
No paró ahí el pisoteo a otras dependencias: siguiendo con labores más financieras que políticas, Segob, dijo, trabajó para que le den calificación de semáforo verde financiero a Yucatán. ¿La Segob? ¿Qué tiene que ver con esos temas? No sabíamos que don Adán fuera tan versátil.
O don Adán Augusto es un funcionario magnánimo con Yucatán, un paladín que viene a promover, negociar y defender obras que no caen en el ámbito de responsabilidad de su secretaría, o se colgó de la ampliación del Puerto de Altura para hacer nuevo acto de campaña, su segundo en menos de un mes, disfrazándolo de anuncio de obras de infraestructura para el estado.
No solo interfirió con ello en los terrenos de las secretarías de Comunicaciones y Transportes, de Energía e incluso de Hacienda al abordar el tema de un financiamiento estatal, sino que empresarios le siguieron el juego planteándole temas de salud, energía, seguridad en carreteras ¡y hasta reforestación!
¿Cuándo se había visto que planteamientos de esa naturaleza se hicieran a un secretario de Gobernación? Una cosa sí se ha visto con rigurosa periodicidad: tales planteamientos se le han hecho siempre a un candidato a la Presidencia de la República. La famosa carta a Santa Claus.
Por eso, la participación de empresarios y actores sociales y políticos, en número de ¡1,300! en el salón más fifí de Yucatán, no hizo sino confirmar que se trató de un acto de campaña, a todas luces fuera de la legalidad, infringiendo formas y tiempos electorales.
Votos
Don Adán no solo atropelló a los funcionarios federales, también lo hizo con los negociadores del ejecutivo estatal y con los 25 diputados locales, pues ya le planchó la tarea al gobernador y, a su decir, consiguió el voto de los diputados para aprobar un préstamo de 3,063 milloncitos de pesos.
Así las cosas en la 4T: se negocia, se obtiene el compromiso del voto y ¡uay del que no se pliegue! Se le ataca con ferocidad desde la tribuna mañanera, se le escupen epítetos de toda naturaleza y se le arma un plantón afuera del changarro, como a la ministra Piña en la Suprema Corte.
Así que, no bien se ha enfriado la sopa que cocinó en su visita anterior, el viernes 21 de abril pasado, el secretario de Gobernación realizó nuevo viaje a tierras yucatecas. Una visita que, como la anterior, fue un descarado acto de campaña, atropellando, además de la ley, a sus colegas del gabinete y al Congreso yucateco.
Por qué no atropellar la ley, si la Comisión de Quejas y Denuncias del INE no se atreve a sancionar, recurriendo a argumentos pueriles (“Perdonan a ‘corcholatas’”. Diario de Yucatán, jueves 18 de mayo, sección Nacional, pág. 10); por qué no atropellar al gabinete entero, si el presidente le ha dado “todo el power” a su paisano; por qué no atropellar también al Congreso local, si aun atropellado aplaude con brío.
Pero para aquellos mal pensados, que no faltan (retrógradas, enemigos de la patria, fifís, conservadores, emisarios del neoliberalismo, sectarios, heraldos del imperio…), mejor disfrazar el acto de campaña como anuncio de una megaobra. Entonces, pues, a darle, y se hace el megaanuncio de la megadeuda para la megainversión para la megaobra de la ampliación del Puerto de Altura para que, además de isla Cervera, tengamos nuestra isla Vila, más grandota. ¡Aplausos!
Los empresarios dicen que vale la pena un nuevo endeudamiento, esta vez de 3,063 millones de pesos. Una bicoca. Y, además, hay capacidad de pago, qué caray.
Bien harían, pues, en responder a los yucatecos ¿cuál será el retorno de esa inversión? ¿Ese ROI hace que valga la pena un nuevo endeudamiento tan cuantioso? ¿En cuánto tiempo se recuperará tal inversión? ¿Por medio de qué vías? ¿Cuáles, cuántas? ¿Durante cuánto tiempo pagaremos los yucatecos ese empréstito y a cambio de qué? Interrogantes todas de fácil respuesta. Si ya se sabe qué empresas invertirán, cuándo lo harán, con qué proyectos y cuánto, solo es cosa de sacar el ábaco y hacer números. A partir de ahí podremos saber, de las utilidades de esas empresas, cuánto ingresará a las arcas de Yucatan. Y, si hay beneficios colaterales, cuáles, cuándo y por cuánto serían.
Uno no se lanza a pedir un préstamo, así sea en el Monte de Piedad, sin tener claro cuál será el beneficio esperado a cambio.
Ahora bien, si el estado tiene capacidad de pago, como afirman los empresarios, eso no significa que el dinero esté ahí asentado inmóvil esperando ver en que se gasta. Todo está asignado. Entonces, ¿qué se dejara de atender a cambio de esos pagos?
Inquietud
Una pregunta más: ¿por qué el gobierno Federal le arrebató el dulce al gobernador Vila para comérselo él, o lo que es lo mismo, por qué decidió no invertir 4 mil millones en el Puerto de Altura para destinarlos al Tren Maya? Los empresarios (CCE e IMEF, presentes en el acto de campaña… perdón, de anuncio de la megaobra, el martes pasado) bien podrían hacer números y dilucidar si resulta mejor inversión inyectar esos recursos al tren que al muelle. Cuánto dejará uno y cuánto otro para Yucatán. Para expertos financieros, sacar esos números debe ser pepita y cacahuate.
“Y, como insistes en que quieres el dulce, porque eres más terco que los tabasqueños, entonces pide prestado. Descuida, yo te apoyaré moralmente para pedir ese préstamo que tú y solo tú pagarás. Así de magnánimo soy”. ¡Bravo, bravo y más bravo de 1,300 presentes!—Mérida, Yucatán
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@olegariomoguel
Director de Medios Tradicionales de Grupo Megamedia
