Mario Maldonado Espinosa (*)

Los mayas desde tiempos inmemoriales grababan a sus dioses y sus acontecimientos en piedra y códices; de alguna manera querían dejar viva su presencia y con el paso del tiempo sean recordados o que puedan ayudar a entender la visión que tenían del mundo, sus conocimientos y creencias.

En efecto, desde que el hombre está en la tierra se tiene conocimiento de que ha tratado de perpetuar su historia a través de diversos elementos sean éstos piedras, pergaminos o papel.

Ya en 1440 con el invento la imprenta se hizo fácil llegar a todo el mundo a través de escritos, revistas y libros; ello vino a difundir el conocimiento y la actividad humana.

Y fue así es como nacieron los archivos, es decir, la memoria histórica de los pueblos. Por ello, es más que trascendental promoverlos, generarlos y cuidarlos; de otra manera mucho de lo que se ha vivido podría quedar en el olvido.

Absolutamente todos los días se llevan al cabo acciones que al final de cuentas serán los archivos en lo posterior. Desde una petición que hace un ciudadano a alguna autoridad o en la relación que se tiene entre las propias personas, siempre hay algo material en el que consta la actividad que todos hacen.

Durante mucho tiempo se creyó que los archivos no servían y los catalogaban prácticamente como basura; este tipo de pensamiento cruel solo llevó a perder mucho conocimiento e instrumentos tan valiosos ya sea en los gobiernos federal, estatal y municipal, o también entre las personas, instituciones civiles, políticas y religiones.

En México y en Yucatán, en particular, así como en algunos de los municipios, se cuenta con interesantes e invaluables archivos; unos datan hasta de trescientos años atrás, en el tiempo de la Conquista, de las guerras por la que han atravesado. Si esos archivos no existieran, sería muy difícil entender la historia y el pasado.

Lamentablemente muchos de esos archivos se fueron perdiendo por falta de cuidado y tratamiento, por no estar en las condiciones climatológicas adecuadas, por estar en las bodegas inadecuadas o en el piso; pero también por cuestiones como —en nuestro caso— huracanes y en otros por incendios.

Muchos archivos también han sido objeto de robos de personas que luego los venden a muy alto precio, como si esos tesoros que son de una nación o de un pueblo puedan pertenecer a un particular o, peor aún, que sean producto o resultado de cuestiones monetarias.

Pasos importantes

Se han dado pasos importantes en materia de archivos, pero urge hacer más conciencia y acciones urgentes para no verlos solo como trámites, papeleo o cuestiones legales, sino como verdaderos tesoros.

Afortunadamente hace algunos años se expidió la Ley General de Archivos (2018) y la Ley de Archivos de Yucatán (2020) con las cuales, al menos en el ámbito gubernamental, se hace un enorme esfuerzo para implementar todo un sistema para el ordenamiento cuidado y protección de los archivos. Una labor muy loable en la que todos los órdenes de gobierno no solo deben participar puntualmente, sino cumplir legalmente.

Considero que lo primero que se debe hacer es precisamente el ordenamiento de todos los archivos existentes, cuidar lo que tenemos, en especial los archivos históricos que nos dan identidad como sociedad.

El siguiente paso, creo yo, debe ser la digitalización de todo archivo, lo que permitirá no solo guardarlo y conservarlo, sino que pasaría a ser consultado por cualquier persona en cualquier parte del mundo.

Todo, desde luego, conlleva recursos humanos, económicos, pero sobre todo lo que se necesita es la voluntad para entender la importancia de cada archivo que hoy está vigente y que en el pasado seguramente nos mostrará parte de la historia por la que hemos transitado como sociedad. Pongamos en la mesa el tema de los archivos también.— Mérida, Yucatán.

mariomaldonadoe@gmail.com

@mariomaldonadoe,

Especialista en Derecho Parlamentario y Técnica Legislativa

 

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