Inquietud, miedo, temor y terror sienten y viven los conductores y familiares al pasar por los retenes de Progreso por las agresiones y abusos de los policías. Ahora, en estas vacaciones veraniegas las denuncias se incrementan, porque en vez de actuar con amabilidad y cortesía los uniformados siguen agrediendo, deteniendo y esposando.
No dan a conocer los resultados del alcoholímetro al conductor y si hay petición o reclamo por este ocultamiento el ciudadano es detenido, esposado y llevado a los separos.
Hay carencia de tacto y respeto de los policías para las familias de los detenidos. Lo que importa e interesa es recolectar dinero en ese momento o, en su defecto, como la cantidad es mucha se llevan a los detenidos y el auto o camioneta y las esposas, hijos o hermanos solicitan taxi o ayuda a familiares de Mérida y vecinos del lugar.
Para el alcalde de Progreso, Julián Zacarías Curi, los retenes no tienen un fin recaudatorio, como se le critica, dice que esto no es importante, pero la realidad es otra. Las multas van de $10 mil a $15 mil, ni qué decir del otro pago al sacar el auto del corralón.
Además, el alcalde arremete contra los visitantes, pues al ser cuestionado sobre el abuso policiaco en los retenes, recientemente expresó que “en Mérida hay alcoholímetros desde hace 20 años y Progreso no es el patio de su casa, que no se confundan, a Progreso lo tienen que respetar…”.
Nadie duda de la importancia de los retenes para detectar a conductores que tomaron en exceso y puedan provocar serios accidentes. El problema es la violenta actuación de los policías municipales, las agresiones, los malos tratos y el esposar al ciudadano cuando cuestiona este proceder.
Los meridanos y los yucatecos en general respetamos al puerto de Progreso. Es parte de la vida de muchos. Donde no hay respeto es de los policías hacia los visitantes.
Se maltrata, se agrede y se violentan los derechos de las personas. No hay distinciones de estas agresiones, así sean hombres o mujeres, y tampoco se inmutan si enfrente hay niños y niñas observando cómo son maltratados sus padres, tíos o hermanos.
O no tiene buena información el alcalde progreseño o hace caso omiso de las denuncias en contra de estos policías que abusan de la placa y el uniforme. Han resultado conductores heridos por esas agresiones e incluso un familiar que cuestionó el proceder policiaco fue empujado y al caer perdió la vida.
¿Ha habido sanciones por estas brutales acciones? ¿Por qué el alcalde de Progreso y el jefe de la SSP solapan estas agresiones en los retenes? Los ciudadanos pueden pensar que este violento actuar y las exageradas multas generan buenas ganancias a muchos.
Hay muchas denuncias y ejemplos de agresiones y abuso de los policías. Recientemente una madre de familia, en entrevista con el Diario, señaló el terror que vivió ella con su familia que retornaban del puerto: Su padre, hermano, hermana y sus dos hijos. Después de soplar por el alcoholímetro, el papá fue invitado a bajar porque tenía aliento alcohólico y había dado “positivo”, aunque pidió ver el resultado, pues había tomado solamente una cerveza.
Se le pidió pagar una multa de $13 mil para dejarlo libre. El hijo bajó y cuestionó el proceder, y cuando quiso llamar por su celular los dos fueron esposados y llevados a los separos. A la hermana que quiso tomar fotografías del suceso le fue arrebatada la cámara con la amenaza de ser detenida. Al final, las dos mujeres y los pequeños se resguardaron con una vecina del lugar.
¿Habría que preguntarles al alcalde progreseño y al titular de la SSP si este actuar de los uniformados es respetuoso y legal? ¿Es legal detener a una persona solo por cuestionar y reclamar las acciones de los uniformados o arrebatarle el celular por tomar fotografías del violento suceso?
Al parecer para el alcalde Zacarías Curi este actuar es plausible y los irrespetuosos son los visitantes. Pero lo que desean los ciudadanos es respeto y buen trato de los uniformados. No se puede exigir respeto si la autoridad violenta los derechos de las personas.
¿Por qué las detenciones, los empujones, las esposas y las desorbitantes multas? ¿Por qué no informar a los familiares del paradero de los conductores? ¿Por qué esa violencia de quienes deben ser respetuosos de las leyes y protectores de los ciudadanos?
Los visitantes no quieren retenes del terror, en donde sean maltratados, agredidos y esquilmados. Se pide y exigen respeto, buen trato y tacto por parte de los policías. No más abusos policíacos en Progreso. No más terror, señor alcalde.— Mérida, Yucatán
marpero53@yahoo.com.mx
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